Máquina de escribir de Ricardo Proaño en custodia del Cronista

Con esta máquina de escribir marca FACIT (manual) de cinta color negro, inició su labor de primer corresponsal del diario El Impulso el colega Ricardo Proaño Brunis, en el Hotel Valle verde, frente a la Plaza Bolívar de San Felipe.

Raúl Freytez  / Foto: Magaly Martínez

José “Pepe” Proaño León y su hijo Manuel Ricardo Proaño Tovar, entregan a la Oficina del Cronista Oficial de San Felipe, la máquina de escribir marca FACIT (manual), que perteneciera al periodista Ricardo Proaño Brunis. (Foto: Magaly Martínez)
José “Pepe” Proaño León y su hijo Manuel Ricardo Proaño Tovar, entregan a la Oficina del Cronista Oficial de San Felipe, la máquina de escribir marca FACIT (manual), que perteneciera al periodista Ricardo Proaño Brunis. (Foto: Magaly Martínez)

Un gran honor el que nos confieren José “Pepe” Ricardo Proaño León y su hijo Manuel Ricardo Proaño Tovar, al entregar a la Oficina del Cronista Oficial de San Felipe, la máquina de escribir marca FACIT (manual) de cinta color negro, con la que inició su labor de primer corresponsal del diario El Impulso el colega Ricardo Proaño Brunis, en el Hotel Valle verde, frente a la Plaza Bolívar de San Felipe. De ese entonces han pasado más de 45 años, en uno de los locales cercanos a las “Tostadas El Gallo” del siempre recordado Mauricio Lorenzo.

Ricardo Proaño Brunis siempre a la vanguardia en el oficio periodístico del año 1970, junto a otros periodistas de la aguerrida Asociación Venezolana de Periodistas (AVP), se codeó en San Felipe con Nicolás Ojeda Parra, Cruz Ramón Galíndez, Henrique Tirado Reyes, Anuar J. Mogollón, José María Gil Gil, Luis León Arocha, Matías Dudamell y Amado Navas Miralles, entre otros reporteros de postín.

La Casa del Periodista era el lugar por excelencia para realizar diversas actividades culturales y sociales, y casi todos los fines de semana había una alegre velada artística en la que Ricardo Proaño y Remberto Samuel Baquero hacían gala de sus dotes de bailarines y compartían con las damas en el Salón “Alberto Ravell”, al son de boleros, tangos, pasodobles y guarachas.

Ricardo Proaño Brunis, el caballero del periodismo yaracuyano, recientemente fue designado Hijo adoptivo de la ciudad de San Felipe, el 6 de noviembre de 2016.
Ricardo Proaño Brunis, el caballero del periodismo yaracuyano, recientemente fue designado Hijo adoptivo de la ciudad de San Felipe, el 6 de noviembre de 2016.

Exhibida con honor

Cada mañana muchos periodistas tomaban las notas a mano alzada, y muy pocos con grabadores de audio cassette compacto, porque eran enormes y pesados, pero en horas de la tarde sí era necesario trasmitir la información impresa que enviaban en un sobre a través de las líneas de transporte desde el terminal de pasajeros de San Felipe hasta Barquisimeto, lo que aceleró el ritmo de las comunicaciones de los grandes rotativos entre las regiones. Luego hicieron su aparición las máquinas eléctricas y posteriormente las computadoras para marcar la decadencia de estos pesados artefactos que hoy forman parte de la historia de la comunicación social.

Esta máquina de escribir marca FACIT con palanca para rotar el rodillo, es compañera de la Olympia, en la que Ricardo Proaño escribió el cuento que ganó un concurso del diario El Nacional, según recuerda su hijo José “Pepe” Proaño, en la actualidad al cuidado de Hortensia José del Carmen, hija de “Pepe” y de Hortensia; nieta de “Próculo”, como también se le conocía al experimentado periodista avepista.

De modo que la máquina de escribir del periodista Ricardo Proaño Brunis, se exhibirá con el honor que merece, pues muchas páginas sintieron el peso de las teclas pulsadas por el caballero del periodismo para mantener informado al colectivo yaracuyano, recientemente designado como Hijo adoptivo de la ciudad de San Felipe, el 6 de noviembre de 2016 en sesión solemne de la Alcaldía y Concejo municipal de San Felipe, en el Parque Histórico Arqueológico San Felipe El Fuerte”. Un gran honor el parentesco. Agradecemos a la gran familia “proañera” por esta deferencia que honra la memoria del maestro Proaño, pues su historia será revelada a quienes pregunten por esa vieja máquina de escribir que está en buenas manos.