La Escuela Cecilio Acosta cumplió 70 años de fundada

La vida del maestro Cecilio Acosta estuvo signada por el sacrificio, pues aunque surgió de un hogar de extrema pobreza, floreció de entre las sombras en la Venezuela rural para hacer del estudio y de la formación permanente su estilo de vida, que lo llevaría a altos sitiales en el arte de la comunicación social, el derecho y la educación.

Prensa Oficina del Cronista de San Felipe / Foto: Magaly Martínez

Los alumnos de la UE Cecilio Acosta durante el conversatorio sobre el epónimo de la escuela al cumplir 70 años de fundada. (Foto: Magaly Martínez)
Los alumnos de la UE Cecilio Acosta durante el conversatorio sobre el epónimo de la escuela al cumplir 70 años de fundada. (Foto: Magaly Martínez)

Con una extensa programación cultural, la Escuela Cecilio Acosta conmemoró los 70 años de su fundación y los 198 años del nacimiento del ilustre educador, nacido en San Diego de los Altos (Estado Miranda), el 1 de febrero de 1818, que al pasar de los años formó nuevas generaciones de escolares en el populoso Barrio Cantarrana y zonas aledañas, en esta ocasión bajo la dirección de la profesora Ruth Bolívar.

Las actividades iniciaron con el canto del Himno Nacional, así como del estado Yaracuy y de la Unidad Educativa cumpleañera. Posteriormente, el docente Henry Fernández, coordinó la charla relacionada a la historia de la institución educativa, así como la vida y obra del ilustre educador epónimo de la escuela, a cargo de Raúl Freytez, Cronista Oficial de San Felipe, realizado en la Biblioteca del plantel, ante un grupo de alumnos de 1ero al tercer año, a cargo de las educadores Carmen Oropeza e Ilmary Figueroa, así como del profesor de música Carlos Martínez.

Freytez indicó que la vida del maestro Cecilio Acosta estuvo signada por el sacrificio, pues aunque surgió de un hogar de extrema pobreza, floreció de entre las sombras en la Venezuela rural para hacer del estudio y de la formación permanente su estilo de vida, que lo llevaría a altos sitiales en el arte de la comunicación social, el derecho y la educación.

En muchas partes del país, instituciones de carácter pedagógico llevan con orgullo el nombre de Cecilio Acosta, tal es el caso de esta prestigiosa Unidad Educativa que cuenta con una sólida trayectoria hacia la formación de cientos de miles de estudiantes, que hoy muchos son profesionales en diversas áreas del conocimiento, apuntó Freytez.

“Cuando se cumplieron 198 del nacimiento de este insigne venezolano, debemos resaltar su alto sentido de superación, lo cual le indujo a leer libros de grandes autores de la época, por lo que fue reconocido en el mundo de la letras, repuntando como escritor y periodista, además de abogado, filósofo y humanista”, y de este modo sus letras empezaron a teñir las páginas de los periódicos locales “El Centinela de la Patria”, “El Liberal” y “La Época”, tiempo en el cual estableció contacto con los estudiantes y se hizo profesor de las nuevas generaciones de jóvenes universitarios al impartir clases de economía política y de legislación universal, civil y criminal en la Universidad Central de Venezuela.

La escuela Cecilio Acosta inició sus actividades académicas en el lugar que hoy ocupa la sede de la Cruz Roja, en la calle 5 entre la Avenida Libertador y 4ta Avenida, para luego enrumbar su cultura y conocimientos a los cientos de estudiantes que han surgido del centro estudiantil de amplios salones, ubicado en la primera avenida entre calles 2 y 3 de San Felipe, donde los docentes se esfuerzan en formar ciudadanos honestos en base a los valores de identidad, amor, respeto, justicia y responsabilidad, a fin de aportar a Yaracuy y al país un ciudadano comprometido con la transformación desde los diversos espacios sociales.

Don Cecilio Acosta murió el viernes 8 de julio de 1881, absolutamente pobre, tanto así que los funerales fueron costeados por la caridad de sus conocidos y amigos. Un hombre digno, íntegro, trabajador y estudioso a tiempo completo, falleció en la miseria pero millonario en conocimientos y en altos valores moralistas y sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 5 de julio de 1937.