La Capilla El Cristo fulgura en un oasis de paz

Y hoy el templo que alberga la sagrada imagen del Cristo de Cantarrana, recibe a los cientos de visitantes como faro de fe a la ciudad capital de los yaracuyanos, al lucir su esplendidez, fulgurando en un oasis de paz para las mujeres y hombres de buena voluntad.

Raúl Freytez / Fotos: Magaly Martínez

La Capilla El Cristo se bendijo con una solemne eucaristía presidida por el ilustrísimo Vicario General de la Diócesis de San Felipe, y párroco de San Jerónimo de Cocorote, Presbítero Ángel Romero. (Foto: Magaly Martínez)
La Capilla El Cristo se bendijo con una solemne eucaristía presidida por el ilustrísimo Vicario General de la Diócesis de San Felipe, y párroco de San Jerónimo de Cocorote, Presbítero Ángel Romero. (Foto: Magaly Martínez)
Muchas personas pusieron su "granito de arena" para hacer realidad el renacimiento de la Capilla El Cristo. A todos, eterna gratitud. (Fotos: Magaly Martínez)
Muchas personas pusieron su "granito de arena" para hacer realidad el renacimiento de la Capilla El Cristo. A todos, eterna gratitud. (Fotos: Magaly Martínez)

¡Espectacular! Fue la expresión generalizada de la feligresía y visitantes del templo consagrado a venerar a Cristo Redentor, el siete de octubre de 2017, cuando se reinauguró la Capilla El Cristo, bendecida con una solemne eucaristía presidida por el ilustrísimo Vicario General de la Diócesis de San Felipe y párroco de San Jerónimo de Cocorote, Presbítero Ángel Romero, en compañía de los sacerdotes de las iglesias sanfelipeñas, y la vecindad de Cantarrana, El Panteón, Zumuco, Monte Oscuro, Andrés Eloy Blanco y zonas aledañas al sector El Oasis.

Esa fecha fue muy especial, pues por decreto del Obispo de la sede eclesiástica, Monseñor Victor Hugo Basabe, en el 2016 se inició el año jubilar que culminó justamente el día 07 de octubre, con la festividad en honor a la Santísima Virgen María, además enmarcado en la conmemoración de los 50 años de la Diócesis de San Felipe.

Mucha gente buena, amparados en la palabra de Dios, hicieron posible -en tiempo record- que el templo recobrara su hermosa apariencia, lo que indica que no fue “un cariñito”, sino una restauración integral el renacimiento de la Capilla El Cristo, pues lo único que conservó de sus 82 años de existencia, fueron las gruesas paredes de ladrillos, piedra y barro mezclado con cal, así como las cruces en lo alto de la fachada. Todo lo demás es nuevo.

La reconstrucción fue realizada por el Gobierno regional, a través del Instituto de Vialidad y Obras Públicas del estado Yaracuy  (IVOPEY), bajo la dirección de la ingeniera Freicy Godoy, junto al equipo de profesionales conformado por Alejandra Galvez, Jonathan Quintero y Dhulvic Freites, quienes preservaron la estructura de la fachada y nave central, las cuales constituyen parte original de la capilla.

A un lateral de la Capilla se construyó un hermoso parque infantil, que la comunidad de El Oasis denomina “El parquecito”, para el disfrute de los más chicos, pero también para que los adultos de la comunidad tengan la posibilidad de hacer ejercicios. En la actualidad cercado y totalmente funcional.

La Capilla El Cristo abrió sus puertas para recibir a la feligresía en el nombre de Dios. (Fotos: Magaly Martínez)
La Capilla El Cristo abrió sus puertas para recibir a la feligresía en el nombre de Dios. (Fotos: Magaly Martínez)

Un objetivo común

Y en este punto se destaca el empeño manifiesto del primer mandatario regional Julio León, por rescatar este bien patrimonial, así como del presbítero Arturo Rojas, Párroco de la Iglesia San Rafael Arcángel y Arcipreste de la parroquia sanfelipeña, atento en los detalles con su amable rigurosidad para que todo concluyera con éxito, tan igual como el afán del padre José Gregorio Carreño, Párroco de la Catedral de San Felipe; de la señora Virginia Capdevielle, celadora de la Capilla El Cristo, siempre afectuosa, tenaz e infatigable; de José Rafael Naranjo, presidente del Instituto de Cultura del estado Yaracuy (ICEY); de los trabajadores de la Cooperativa Santa Cruz, de Álex y Ángel Mauricio, bajo la guía del maestro de obra Rafael Reyes, esforzado junto al numeroso equipo humano para cumplir con el tiempo estipulado de entrega; del ingeniero Ennio Rangel de la Dirección de Servicios Públicos de la Alcaldía capitalina y su plantilla de trabajadores: William Peralta, Jackson Manota, Dixon Montilla, Francisco Piña y Miguel Castillo, con quienes sudamos la “gota gorda” para trasladar las sagradas imágenes que al final fueran restauradas por el afamado artista plástico José Luis Díaz, con el apoyo de Jesús Luis Díaz, Yoimer García y Gabriel Escobar, en la población de Albarico.

La lista es larga, todos con un objetivo en común, y es justo reconocer la preocupación del maestro Néstor Figueira para rescatar las imágenes religiosas, así como el trabajo del maestro carpintero Pedro Fernando Caldera y los hacendosos Juan Carlos Vásquez y José Armas, quienes fabricaron en la carpintería Madeca los bancos nuevos en madera de cedro, así como la Pila bautismal y el Sagrario para la Capilla del Santísimo Sacramento.

Se agradece de igual modo el respaldo de Lino Giacomuzzi, presidente del Rotary San Felipe Oeste, por donar la pintura dorada, barniz, sellador y lijas para embellecer la carroza del Santo sepulcro, todos junto al Alcalde y concejales, así como de Magaly Martínez, Marilyn Sáez, Dayana Villegas y Neyra Herrera en apoyo a la Cronistatura sanfelipeña, interesados en preservar el patrimonio arquitectónico religioso y cultural del municipio San Felipe, orgullosos de nuestro gentilicio.

Han pasado 82 años de cuando se construyera la Capilla el Cristo (1935), en un terreno que donó la familia Martínez Cafasso, que luego habría de registrarse legalmente a través de la donación del área por el Concejo Municipal que presidía el Dr. Antonio Torres. Y hoy el templo que alberga la sagrada imagen del Cristo de Cantarrana, recibe a los cientos de visitantes como faro de fe a la ciudad capital de los yaracuyanos, al lucir su esplendidez, fulgurando en un oasis de paz para las mujeres y hombres de buena voluntad.