1ero de mayo buen día para exaltar el gentilicio

Tres fechas de mucho valor se conmemoran el 1ero de mayo: el Día de San Felipe (286 años), el paso a la historia de Venezuela del coronel sanfelipeño José Joaquín Veroes (207 años), y los 107 años del nacimiento del ilustre médico Félix Pifano Capdevielle.

Raúl Freytez / Fotos: Magaly Martínez

La ciudad de San Felipe, capital del estado Yaracuy, conmemora tres fechas relevantes de su historia. (Foto: Rafrequi)
La ciudad de San Felipe, capital del estado Yaracuy, conmemora tres fechas relevantes de su historia. (Foto: Rafrequi)

Grato el instante para conmemorar un día tan importante para toda la ciudadanía de San Felipe y sus barriadas, así como las parroquias San Javier y Albarico; todos de júbilo por el hecho histórico que marcó pauta en el acontecer político, social, económico, cultural y religioso de este suelo bendecido por Dios Todopoderoso.

Y no es para menos, pues se conmemoran tres fechas muy significativas y relevantes para los sanfelipeños, Yaracuy y Venezuela. En primer término el primero de mayo se cumplen 286 años de un acontecimiento evidentemente revolucionario para la época, cuando las autoridades del primer Cabildo instalado en el sitio de Valle Hondo decidieran pasar por encima de una orden real al cambiarle la designación de ciudad del Cerrito de Cocorote, calificada así por la Real cédula del 6 de noviembre de 1729, firmada por el Duque de Anjou, nieto de Luis XIV, mejor conocido en la historia como el rey Felipe V, monarca español en 1700.

Pasar por encima de una orden real era considerada de alta traición juzgado con la pena de muerte, y a ese riesgo se expusieron y enfrentaron los primeros regidores del Cabildo el 1ero de mayo de 1731 cuando decidieron cambiar la designación de la Real Cédula del 6 de noviembre de 1729 para asumir el nombre de Ciudad de San Felipe “El Fuerte”, en honor al evangelista Felipe como Patrón Espiritual, día que corresponde -según el Santoral Católico- a los Apóstoles San Felipe y Santiago, y se ha dicho que en agradecimiento al rey Felipe V por haberle otorgado condición de ciudad al Cerrito de Cocorote y, aparentemente, para evitar cualquier represalia de la corona española por violentar una disposición real.

Lo del calificativo “El Fuerte”, se debe a la perseverancia de las familias fundadoras que no escatimaron esfuerzos para fundar su propio pueblo desligados de los atropellos del gobierno de la Nueva Segovia de Barquisimeto, cuyas autoridades echaron por tierra los primeros intentos fundacionales en 1710 y 1717, violentando sus hogares y plantaciones en los espacios geográficos del Gran Valle de Vararida.

Río Yaracuy a su salida al Golfo Triste del mar Caribe en el sitio de Boca de Yaracuy. (Foto Magaly Martínez)
Río Yaracuy a su salida al Golfo Triste del mar Caribe en el sitio de Boca de Yaracuy. (Foto Magaly Martínez)

La salida al Mar Caribe

Aquí es muy válido preguntarnos ¿qué buscaban las autoridades del Cabildo español anclado en Barquisimeto? Para nadie es un secreto que las tierras del Yaracuy son muy fértiles, y además está surcado por un majestuoso torrente hídrico que unía tierra firme con el mar para mercantilizar con los buques de banderas inglesas, españolas y holandesas a través del lugar conocido como Boca de Yaracuy, en el Golfo Triste del Mar Caribe.

Se trataba del río Yaracuy, para entonces majestuoso ancho y profundo por donde bogaba la economía a raudales, que muy bien podría haber sido utilizado por el gobierno español desde Barquisimeto hasta Valencia, pasando por este lugar que aún no tenía nombre. Es decir, era una estrategia eminentemente de tipo política y económica impedir que aquí se produjese asentamiento poblacional alguno. Esa razón y evitar el auge del contrabando fue lo que impulsó al gobierno español acantonado en Barquisimeto a impedir que las familias de origen canario levantaran un poblado en tierras caquetías.

Por tal motivo es relevante destacar la perseverancia manifiesta de estas familias fundadoras, quienes soportaron atropellos y vejaciones de toda índole pero jamás cesaron en su empeño por hacer realidad el anhelo de tener un pueblo propio. Y sobrellevaron con fortaleza la primera arremetida en 1710 cuando les destruyeron las siembras y los ranchos, e igual en 1717 en otro lugar del Gran Valle de Vararida con la destrucción de los labrantíos y rancherías, hasta que finalmente se asentaron a cuadra y media del pueblo de Misiones de San Jerónimo de Cocorote en una colina que la misma población denominó El Cerrito. Ese lugar creció vertiginosamente por el esfuerzo de sus fundadores; gente preparada para las faenas del campo llegados de las Islas Canarias y de Andalucía en una aventura que inició en la isla de Cuba para luego regar su simiente en Santo Domingo, Puerto Rico, México y Venezuela.

Los vestigios sacrosantos de la ciudad del origen, aún cuentan su maravillosa historia. (Foto: Magaly Martínez)
Los vestigios sacrosantos de la ciudad del origen, aún cuentan su maravillosa historia. (Foto: Magaly Martínez)

Vestigios de identidad

A esas familias se debe el carácter perseverante de los sanfelipeños; gente noble, invariablemente persistentes para lograr sus objetivos, y aunque El Cerrito fue vilmente arrasado a sangre y fuego, el 8 de septiembre de 1724, los pobladores se armaron de valor y en la misma noche de la violenta agresión y días posteriores, abandonaron el pueblo arruinado rumbo al sitio de Valle Hondo, que en 1699 habían comprado al acaudalo agricultor Juan Francisco Montpalau y Solé.

En Valle Hondo iniciaron una nueva vida, y empezaron a construir espaciosas y hermosas casas alrededor de la Iglesia dedicada a la advocación de Nuestra Señora de la Presentación, esta vez con los permisos concedidos por el Gobernador Interino Don Gerónimo de Rada, el 7 de marzo de 1725, ratificado luego por el Gobernador Tutelar Don Diego Portales y Meneses el 25 de febrero de 1726.

Lo que quiere decir que cuando llegó la Real cédula del 6 de noviembre de 1729, ya los pobladores estaban en el sitio de Valle Hondo hacía cinco años, y dos años después el Capitán General y Gobernador de la Provincia de Venezuela designó el primer Ayuntamiento del nuevo poblado sin nombre conformado por el Teniente Justicia Mayor, Juan Ángel de Larrea; como Alcalde Mayor fue designado Jerónimo Montañés y Machado; el Segundo Alcalde, Depositario General y Regidor, fue Manuel Jerónimo Tovar; como Regidor Decano, fue escogido Bernardo de Matos; mientras que como Fiel Ejecutor nombraron a Marcos de Figueroa; Escribano, a Francisco de Viñas y Sargento Mayor con poder de Procurador General, a Sebastián Ramos Morada.

Esos primeros cabildantes reescribieron la historia con la acción revolucionaria de cambiarle el nombre de Cerrito de Cocorote por el de Ciudad de San Felipe El Fuerte, el 1ero de mayo de 1731, y hoy con honor y orgullo lo celebramos 286 años después con el apóstol Felipe a quien por cierto el pueblo conmemora con manifestaciones religiosas en su honor desde el año de 1949 con las festividades que al pasar de los años lograron cualidad de Feria de Mayo con el Dr. Alfonso Bortone Goitía como su primer presidente.

Coronel José Joaquín Veroes, luchó con valentía para emancipar a Venezuela del yugo español. (Dibujo Ingrid Estrella 2014)
Coronel José Joaquín Veroes, luchó con valentía para emancipar a Venezuela del yugo español. (Dibujo Ingrid Estrella 2014)

Coronel José Joaquín Veroes

El primero de mayo también es una fecha muy significativa para los sanfelipeños y para Venezuela toda, pues se cumplen 207 años de cuando el joven zambo José Joaquín Veroes se alistó como soldado raso el 1º de mayo de 1810 en el Ejército republicano para luchar en la Campaña de Coro al mando del Marqués del Toro. Está escrito que Veroes luchó en las batallas de Pedregal, Sabaneta de Carapa, Cañizos, San Antonio y Chivacoa, entre muchos relevantes enfrentamientos bélicos, en una rutilante carrera militar que inicia el 1 de junio con el rango de cabo y a sargento, el 7 de noviembre de 1810.

Luego de haber participado en la Guerra a Muerte, estuvo en  los combates de Los Taguanes, de Bárbula y Las Trincheras, cuyas tropas derrotaron los batallones de Domingo de Monteverde en 1813, cuando fue ascendido a oficial con la jerarquía de subteniente, y un año después al mando de Luciano D'Elhuyar le otorgaron el grado de teniente en el sitio de Puerto Cabello.

Este humilde hombre, hijo de la afrovenezolana Antonia Verois y de un indígena olvidado por la historia, luchó con el alma para conquistar la gloria de la libertad al lado de los generales patriotas Mariano Montilla y José Félix Ribas en las Batallas de Aragua de Barcelona, Los Colorados y Urica.

También batalló junto a los generales José Francisco Bermúdez y Bartolomé Salom, con tanto coraje y valentía que sus ascensos en el campo de batalla fueron relampagueantes como Capitán, Sargento Mayor y Teniente coronel, y por sus dotes de alto espíritu militar el propio Simón Bolívar le firmó el nombramiento de Coronel del Ejército Libertador, grado con el que se retiró a su lar nativo, donde partió a los horizontes de la eternidad el 8 de Enero 1855 a los sesenta y seis años. Venezuela honró su patriotismo en 1914, al trasladar sus restos mortales al Panteón Nacional.

El Dr. Félix Pifano impartió enseñanzas a más de 15 mil de estudiantes de medicina y dos promociones llevaron su egregio nombre en 1957 y 1972.
El Dr. Félix Pifano impartió enseñanzas a más de 15 mil de estudiantes de medicina y dos promociones llevaron su egregio nombre en 1957 y 1972.

Dr. Félix Pifano Capdevielle

Un astro brilla en el firmamento yaracuyano, surgido del vientre sanfelipeño para realzar nuestro gentilicio. Se trata del Dr. Félix Pifano Capdevielle, un paisano de dimensión universal, hijo de la ciudad de San Felipe desde el 1 de mayo de 1912; un coloso de la ciencia, hijo de Carmelo Pifano, de origen italiano y de Josefina Capdevielle, también yaracuyana, hija del francés Domingo Capdevielle y Emilia Puyano, originaria de San Pablo.

Según su biógrafo, el periodista, escritor y cronista sentimental de Yaracuy, Cruz Ramón Galíndez, escribió del eminente médico sanfelipeño que “Félix Pifano obtuvo el título de bachiller en 1929, y seis años después, en julio de 1935 alcanzó el grado de Doctor en Ciencias Médicas, en la Universidad Central de Venezuela, a los 23 años de edad. Desde 1935 hasta 1939 fue médico rural en Yaracuy y Jefe del Servicio de Medicina Interna del viejo hospital San Agustín; médico Jefe de la Estación de Malariología de San Felipe; desde 1939 hasta 1941, Protozoólogo del Instituto de Higiene del Ministerio de Sanidad de Asistencia Social, en Caracas. En Caracas también, de 1941 a 1958, fue médico Jefe de la Sección de Investigaciones Parasitológicas del Instituto Nacional de Higiene, Ministerio de Sanidad y Asistencia Social.

En el marco de la docencia, en 1932, fue profesor de biología del Liceo San José, de Los Teques, Estado Miranda, y de 1934 a 1935 fue Monitor de Clínica Médica, Monitor de Clínica Obstétrica e Interno del Hospital Vargas, de Caracas. Desde 1941 hasta su muerte fue profesor titular de la cátedra de Medicina Tropical de la UCV. Entre 1944 y 1946 fue Decano de la Facultad de Medicina de la UCV, y desde 1947, fundador y director del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela, que hoy lleva su ilustre nombre.

Pifano fue individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina, y miembro de sus similares venezolanas en Brasil y Colombia, integrante del Comité de Expertos en Enfermedades Parasitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y miembro de las Sociedades venezolanas de Gastroenterología, Cardiología y Anatomía Patológica. Impartió enseñanzas a más de 15 mil de estudiantes de medicina y dos promociones llevaron su egregio nombre en 1957 y 1972".

Félix Pifano desapareció físicamente el 8 de agosto del 2003, a los 91 años, para ingresar al sagrado Panteón de los Inmortales. Tres fechas de mucho valor se conmemoran el 1ero de mayo, motivo de orgullo por el Día de San Felipe que debemos celebrarlo todos los días con nuestro trabajo y amor en cada espacio donde nos toque servir, con honor, altivez y patriotismo; tres fechas para nunca olvidar: los 286 años de la ciudad de San Felipe; los 207 años del paso a la historia de Venezuela del coronel sanfelipeño José Joaquín Veroes, y los 107 años del nacimiento del ilustre médico Félix Pifano. Que Dios bendiga a San Felipe.