Reencuentro con el poeta Guillermo De León Calles

Guillermo Segundo De León Calles es cronista del Municipio Carirubana, y a ese oficio de guardián de recuerdos, se suma su lira de poeta, dramaturgo, profesor, periodista y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Falcón y la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY)…

Raúl Freytez / Foto: Magaly Martínez

La Convención homenajeó a la cronista Mary Acuña Parra, Cronista de Montalbán. Junto a ella Heraclio Narváez, Guillermo De León Calles, Wilfredo Bolívar, Julio Centeno, Alberto Pérez y Victoria Fuentes.
La Convención homenajeó a la cronista Mary Acuña Parra, Cronista de Montalbán. Junto a ella Heraclio Narváez, Guillermo De León Calles, Wilfredo Bolívar, Julio Centeno, Alberto Pérez y Victoria Fuentes.

El poeta Guillermo De León Calles nació en Pedregal, municipio Democracia del estado Falcón, el 17 de septiembre 1943. Hoy, próximo a cumplir 72 años de fructífera existencia, sigue latente su huella por los caminos de la Patria, con sus versos, su prosa, su ingenio, su don de gente, llevando en su mochila de remenbranzas el bagaje de conocimientos a cada rincón del país, que ha recorrido desde la zona de los médanos, costas de mar y cujíes, enamorado siempre de las letras y de la gente. Por cierto, hoy y "Mañana es septiembre".

Al correr de los años, que no fueron fáciles por la escasez de todo para no alargar ni amargar el relato, se hizo grande en el uso de la palabra, las letras y la oratoria, convirtiéndose en un adalid de historias que sabe hacer llegar a sus contertulios a través de la crónica y su cálida fibra de orador, hurgando bajo las piedras del caliente Punto Fijo, entre arenales tan interminables como sofocantes, convertidas en ícono de esa tórrida región venezolana.

Guillermo Segundo De León Calles es cronista del Municipio Carirubana, estado Falcón, y a ese oficio de guardián de recuerdos se suma su lira de poeta, dramaturgo, profesor, escritor, periodista y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Falcón y la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY); uno de los docentes de la 1era y 2da cohorte del Diplomado “Gilberto Antolínez” para la Formación del Cronistas del Siglo XXI, además de ser integrante de la Academia Venezolana de la Lengua, correspondiente a la Real Lengua Española y Premio Internacional de la Poesía Simón Bolívar, a lo que se suman infinidad de actividades académicas, condecoraciones, reconocimientos y premiaciones en el ámbito nacional e internacional.

Más de 20 obras literarias confirman su pasión y dominio de la crónica, las letras y la literatura: La piedra no está hecha de piedra (1974); El canto de Bolívar (1983); Los dientes están demás (1976); Cantos para arrullar abuelos (1983); La llovizna del turupial (1985); Palabra de honor (1986); Memorias de un Punto Fijo (1987); Relatos de mi otra infancia (1989); Vuelto ebrio (1991); La esquina de Pablo (1993); Punto Fijo 1994 (1994; Campo Shell (1995); El mar nuestro de cada día (1998); Paraguaná un milagro de Dios (2000); Medio siglo de superación (2001); Cuentos de tío Memo (2001); Íntimo firmamento (2003); De perfil y de frente (2005) y Con letra de imprenta (2005). Y aún hay mucho que comentar sobre este compatriota acaudalado de virtudes, pero es mejor que sean sus letras las que hablen por él.

Sucedió en el Aula Magna “Monseñor Salvador Montes de Oca”, del Seminario Nuestra Señora del Socorro, en el municipio San Diego del estado Carabobo, durante mi ponencia relacionada al Reencuentro con la campana de la Iglesia Matriz de San Felipe, que presenté ante los custodios de la identidad del país en la Cuadragésima Tercera Convención Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela (ANCOV), realizada en esa ciudad del 3 al 5 de septiembre de 2015, para homenajear a Mary Acuña Parra, Cronista Oficial de Montalbán, reconocida como la decana de los guardianes de la memoria nacional.

Se pueden imaginar entonces, queridos lectores, el honor de encontrarme en la memoria del Dr. Guillermo De León Calles y sus recuerdos volcados en esa hermosa prosa literaria, que, según sus propias frases, de mí dijo: “(…) este protector de alegrías y nostalgias de los sanfelipeños, (…)”, en la obra que tituló:

Dr. Guillermo Segundo De León Calles, poeta, catedrático, orador, escritor, Cronista del Municipio Carirubana, estado Falcón.
Dr. Guillermo Segundo De León Calles, poeta, catedrático, orador, escritor, Cronista del Municipio Carirubana, estado Falcón.

DIN DON

Guillermo De León Calles

Recostada sobre su indeseado silencio, allá al final de la complicada escalinata, en donde el tiempo ha sido el encargado de desvestirle su luminosidad, está la campana, que secularmente perteneció a la Iglesia Matriz de San Felipe.

Raúl Freytez, un milagro viviente, es el encargado de recibir la bendición que el bronce entre los óxidos le imparte, cuando al final del campanario de lo que representa la augusta Catedral, comienza ella a mostrarle sus códigos aún no reinterpretados, que se aproximan a una data fraguada en los remotos hornos de allende los mares.

Él, el Cronista Oficial de la capital yaracuyana, se propuso no complacer a su debido descanso, determinado para entonces por su vulnerable salud, y decidió emprender el camino del rescate en la Catedral que suplantó al templo traumáticamente desvanecido, que el respetado y admirado colega soñó siempre con eso, con rescatarle su repicar sonoro y reanudar, a través de los recuerdos de los ancianos que difundieron  su cantarina voz metálica, la plenitud de su existencia, hasta llegar a retocarla con sus manos las cuales llevarían a redefinir la memoria de su ciudad fluvial y montañosa.

El relato de este protector de alegrías y nostalgias de los sanfelipeños, contiene pasión y razón pura, emociones encontradas entre su fervor por la ubicación definitiva de la campana y tal vez por el contrapeso forjado por el pesimismo de quienes se inscribieron en la riesgosa noción de lograr lo imposible.

La narración de este desbordamiento vocacional fue expuesta con énfasis religioso, con una voz que le surgía más del alma que de la garganta, en la Convención Nacional de Cronistas, de por medio el Seminario de San Diego, realizada en la capital carabobeña, porque él, quien ha hecho de la crónica un ejercicio vital, la iba colocando en su palabra prestada a la vehemencia y la centraba en los tiempos en que ella convocaba a las misas de las abuelas y lamentablemente también con sus redobles a los adioses.

Justificamos plenamente el ascenso de Raúl Freytez, hasta donde la campana sufría un destierro en su misma tierra. Lo que sí entendimos totalmente fue el abrazo resguardador de la memoria de su pueblo, desde el fondo de su corazón, palpitante en el claro repicar de su campana.

                                                                                              Punto Fijo, 08 de Septiembre de 2015.

MAÑANA ES SEPTIEMBRE

Mañana es septiembre, los dedos de mis pies me duelen de tanto meterme en los zapatos de ir a la escuela. Siento que un libro está de más en mi bulto de lonilla azul marina.

Y no es el libro que tiene un Dios con sombrero de triángulo y un manto como el que usaba Julio César.

Lo cierto es que mañana es septiembre y la maestra me espera con su sonrisa de buenos días seguida de una lección interminable.

Me fastidia ese amor repetido en mi libro primario: Mamá me ama, Papá me ama, Mamá me ama. Ese amor de página primera que retrasa mi llegada al patio del recreo con mis zapatos de huequitos en la punta.

Mañana es septiembre.

Un portón de peleas callejeras me recibe. Soy yo, tela blanca con unas letras bordadas en mi bolsillo izquierdo. Yo y mi sonrisa zángana a poca distancia de mi cabello aceitoso.

Yo y mi cuaderno Libertad con un caballo de Bolívar encaramándose en un laurel romano. Yo y mi futuro de sabio:  PorquellegaríaasaberqueCristóbalColónnacióenGénovaperoalgunoshistoriadoresdicenquenacióenPontePedradeGalicia…

Yo y mi porvenir de ignorante porque no me aprendería de memoria la historia del torito negro y el torito colorado.

Somos la maestra, septiembre y yo, entristecidos por los pizarrones negros y la ausencia de la lluvia.

Septiembre y yo sabemos que los trompos tienen más valor que la tabla de multiplicar, y que las páginas de los cuadernos se hicieron solo para construir barcos de papel.

Mañana es septiembre.

Primero trataré de entender nuevamente lo del Gloria al Bravo Pueblo

Yo, Vicente Salias y Juan José Landaeta.

Después veré un murciélago trastornándoles la quietud a los pupitres.

En uno de esos pupitres labraré un corazón y tu nombre con la hojilla que le sobró a las barbas del abuelo.

Yo y el amor.

(Guillermo De León Calles)