La Plaza “Trinidad Figueira” cumpliÓ 50 años

“Para los campesinos a quienes escribía sus memoriales y los pulperos a quienes defendía en estrados; para los poderosos Presidentes de Estado que le oían en la tribuna evocar las páginas mejores de nuestra vibrante historia; para todo el mundo, en fin, Trinidad Figueira era el maestro por excelencia. Se le llamaba el “bachiller”, el único que todos consultaban y a todos respondía”.

Raúl Freytez / Foto: Magaly Martínez / Colección Néstor Figueira

El Dr. Ricardo Emilio Pérez, durante la develación del busto del bachiller Trinidad Figueira.  Lee el Acuerdo Efraín Guevara Iglesias. 1966. (Colección: Néstor Figueira)
El Dr. Ricardo Emilio Pérez, durante la develación del busto del bachiller Trinidad Figueira. Lee el Acuerdo Efraín Guevara Iglesias. 1966. (Colección: Néstor Figueira)

Desde la Oficina del Cronista, seguimos gratamente empeñados en preservar la memoria colectiva de los sanfelipeños, de ahí el ineludible deber de respetar y hacer respetar los nombres de nuestras calles, avenidas, plazas y otros lugares públicos de la localidad, tal como el caso de la redoma El Oasis, construida en el año 1953 frente a la Casa del Maestro, en la Avenida antes denominada 2 de Diciembre, hoy Avenida La Paz, donde está situada la Plaza “Bachiller Trinidad Figueira”.

El lugar lleva el nombre del ilustre yaracuyano, desde el momento cuando el Dr. Ricardo Emilio Pérez, para entonces presidente del Concejo municipal de San Felipe, promulgara el Decreto signado con el número 6, de fecha dos de abril de 1966, para develar el busto de bronce de este ilustre educador sanfelipeño, pagado con la colecta pública promovida por el Centro de Historia del estado Yaracuy, al cumplirse diez años de su fallecimiento. El acuerdo lo leyó Efraín Guevara Iglesias, que entre otros aspectos resaltaba “los valores que enaltecen nuestra historia, rindiéndole homenaje de admiración” al Maestro de Maestros. Por lo que este dos de abril de 2016, la Plaza bachiller Trinidad Figueira cumplió 50 años de fundada. 

Develan estatua del bachiller Figueira. (1970)
Develan estatua del bachiller Figueira. (1970)

Alfarero de conocimientos

El Decreto establece en su Artículo 1 que se designe con el nombre del “bachiller Trinidad Figueira a la Plaza situada frente a la Casa del Educador, en homenaje a tan brillante hombre público”, lo cual se cumplió al pie de la letra, sólo que el busto estuvo en el lugar hasta 1970, cuando fue reemplazado por la imagen pedestre del célebre ciudadano reconocido por la comunidad como “el caballero andante de la educación”; figura representativa de la docencia de Yaracuy, desde su inicio en la escuela del caserío La Venta, del municipio Bolívar, en el año 1887, destacándose luego por sus conocimientos jurídicos, musicales y periodísticos, siendo fundador de varios medios impresos y director del “Yaracuy”, primer diario regional. También fundó el Colegio Rivero y regentó el Colegio Federal ubicado en la antigua 5ta Avenida, y con la creación del Colegio Montesinos, durante el gobierno del general Juan Victoriano Giménez, presidente del estado Yaracuy, tuvo la responsabilidad de ser el primer director de esa institución educativa convirtiéndose en alfarero de conocimientos a lo largo y ancho del estado, además de haber sido el fundador de la Sociedad Bolivariana, capítulo Yaracuy, en el año 1938. Figueira redactó la leyenda heráldica del Escudo de Armas del estado Yaracuy, diseñado por el Dr. Paulo Emilio Ávila.

El busto fue recuperado por uno de sus nietos, el maestro Néstor Figueira, fiel guardián de los recuerdos del ilustre coterráneo, y luego de muchos años decidió donárselo a la escuela privada bachiller Trinidad Figueira, cuya directora era Coromoto Pérez de Silva, hija de Ricardo Pérez, a su vez hijo del célebre educador albariqueño.

 Plaza "Bachiller Trinidad Figueira". (02/04/1966).
Plaza "Bachiller Trinidad Figueira". (02/04/1966).

Plaza “Bachiller Trinidad Figueira”

El día de la develación de la estatua de bronce del bachiller Trinidad Figueira, revestida con la Bandera de Venezuela, el profesor Domingo Aponte Barrios fungió de orador, y estuvo acompañado de Pablo Mendoza Reyes, director fundador del Centro de Historia del estado Yaracuy, entre otros masones de la Logia Tolerancia 15 de la ciudad capital, así como Néstor Figueira Rodríguez, entre otros nietos, hijos y familiares. Estuvieron también los periodistas Matías Dudamel, Oriol Parra, Ricardo Proaño Brunis y Pedro Pablo Cárdenas, e igualmente Simón Alberto Ramírez Trejo, reconocido locutor de la época, rodeados de los vecinos de Albarico y del Barrio Cantarrana, sector El Oasis, quienes rindieron un cálido tributo de identidad y agradecimiento a quien fuera hijo célebre de la parroquia Albarico, desde el 1 de junio de 1870.

El profesor Domingo Aponte Barrios, afirmó entonces que el bachiller Trinidad Figueira fue un docente de “excelsas virtudes y de reconocida probidad y modestia (…)”, cuya “labor educativa no tiene parangón en la historia del magisterio yaracuyano”. “Siempre recordaremos su figura menuda, mansa y humilde que paseó por las calles del viejo San Felipe, la sublime majestad de su sencillez”.

La Plaza bachiller Trinidad Figueira, ha sido remodelada en varias ocasiones, y recientemente fue achicada para ampliar más el acceso vehicular, con obras de ornato y embellecimiento, pero siempre guarda su encanto natural por el fresco verdor de su entorno, hogar de las paraulatas, quisiritas y periquitos, entre otras aves urbanas, que colman de identidad ese agraciado espacio público de los sanfelipeños.

El profesor Néstor Figueira con el cronista de San Felipe.
El profesor Néstor Figueira con el cronista de San Felipe.

Prolífica descendencia

José Trinidad Figueira Sánchez, hijo de Tiburcio Figueira y Presentación Sánchez, transitó permanentemente por las calles del San Felipe antañón. Amigo de todos, fue apreciado por su don de gente y claridad intelectual, que aunado a su talento musical como ejecutante del piano, el violín y la guitarra grande, fue semilla prolífica para formar su descendencia que iniciaran Juan Pablo y Jesús María Figueira Ortega, con la señora Sótera del Carmen Ortega. El primero de sus hijos, Juan Pablo, contrajo nupcias con la señora Julita Rodríguez de Figueira, de cuya unión nacieron Pastor, Néstor, Hipólito Ramón, Trino Miguel, Moraima Amelia y María Auxiliadora Figueira Rodríguez.

El maestro Trinidad Figueira se casó con doña Ramona Guédez Quiroga, y la familia creció con el nacimiento de Trino, Alida Mercedes y Adelia Victoria Figueira Guédez. Luego, del tronco familiar de Trino Figueira, retoñaron Oriol Ramón Parra y Marcial Parra. Con el paso de los años, Oriol Ramón Parra se haría conocer en el mundo de la política, la escritura, el periodismo y la oratoria, y contrajo matrimonio con doña Elena Yarza, para traer al mundo a Oriol Trinidad, Ángel Marcial, Rafael Tomás, Carmen Elena, Alfredo Román, Diana Beatriz y Héctor Jesús (QEPD), quienes les dieron la dicha de compartir el amor de sus nietos Ángel Alfonso, Oriol Alberto, María Elena, María Teresa, Gabriela, Daniela, Oriana, Héctor Oriol, Héctor Jesús y Alfredo Jesús, así como de sus bisnietos Stephany, Mariángel y Ángel Alonso.

De la unión de Trinidad Figueira con doña Rosa Pérez, nacieron Ricardo Emilio, Francisco de Sales, Reneldo, Carlos Alberto, Jesús, Jorge, Trino, Juanita, Carmen Elena, Rosita Mercedes e Irma Pérez. Jorge Pérez fue el padre del periodista Jorge Luis Pérez (QEPD).

Es justo rememorar los nombres de Petra Orellana, Petra Rondón de Sevilla y Moisés Escalona, hijos de don Trinidad Figueira. Petra Orellana es madre del músico Benito Monsalve, autor de la canción “San Felipe antañón”.

El hermano de Trinidad Figueira, también natural de Albarico, fue Faustino Figueira, casado con Pilar Unda, con quien procreó a Melitón, Olinda, Daniel, Riquilda y José Figueira Unda. Olinda Figueira es madre de la reconocida abogada laboral Yarisol Figueira.

Maestro de maestros, Trinidad Figueira.
Maestro de maestros, Trinidad Figueira.

El caballero andante de la educación

Valiosos discípulos dejaron su huella buena en los anales de la historia regional, repuntando en la ciencia, en las letras y el derecho, tales como Gilberto Antolínez, Aníbal Navas, Luis Alberto Domínguez, Bartolomé Romero Agüero, Vicente Pifano, Rafael Olmeta Zumeta y Rafael Caldera.

El conocido escritor, orador y poeta Manuel Rodríguez Cárdenas, escribió de Trinidad Figueira en el diario El Nacional, el 8 de abril de 1956: “Para las buenas gentes candorosas y para los facultos que leían con anteojos; para las muchachas casaderas que celebraban su cumpleaños, donde Figueira iba con su violín y tocaba la Serenata de Schubert; para los “masones” que le llamaban “hermano”, y el cura a quien algunas veces acompañaba en misa; para los campesinos a quienes escribía sus memoriales y los pulperos a quienes defendía en estrados; para los poderosos Presidentes de Estado que le oían en la tribuna evocar las páginas mejores de nuestra vibrante historia; para todo el mundo, en fin, Trinidad Figueira era el maestro por excelencia. Se le llamaba el “bachiller”, el único que todos consultaban y a todos respondía”.

Así era, en efecto, el maestro Trinidad Figueira, descrito por la pluma mágica del poeta Manuel Rodríguez Cárdenas, autor de la letra yaracuyanísima de “Morir es nacer”, vals que el tiempo no ha podido borrar de nuestra memoria, a la que se suman muchas de sus obras bibliográficas cuyas páginas sustentan el amor por este suelo.

La reconocida artista del pincel, Carmen Elena Pérez de Herrera, hija de Trinidad Figueira, dijo que él “sabía transmitir sus conocimientos sin fatigar la mente de sus alumnos, pues conocía el don de motivarlos para que el aprendizaje les resultara más grato. (…). Ese ejemplo lo dio como luchador incansable. El trabajo fecundo era para él, hasta muy avanzada edad, sentido como un deber, y hasta una excelsa pasión. Fue un visionario como creador de centros de enseñanza. Se le llamaba el caballero andante de la educación”.

La tumba del bachiller Trinidad Figueira.
La tumba del bachiller Trinidad Figueira.

Surcos para destruir la ignorancia

Esa incesante labor pedagógica, social y humanística en el ámbito regional, le hizo acreedor del aprecio colectivo, al punto de designársele el honor de fungir como orador de orden durante los actos solemnes de entrega al Ejecutivo del estado Yaracuy de las nobles cenizas del Coronel del Ejército Libertador José Joaquín Veroes, el 28 de diciembre de 1940, héroe suramericano, oriundo de la ciudad de San Felipe El Fuerte, con motivo de la exhumación de sus restos para ser ubicados en el Panteón Nacional.

A la muerte de Trinidad Figueira, en San Felipe, el 30 de marzo de 1956 a los 85 años de edad, su nieto, el periodista, orador y escritor Oriol Ramón Parra, manifestó ante el féretro del insigne maestro: “Hoy nos reunimos acá para proclamar, del modo más sincero, algo que de no ser así, estaríamos frente a una herejía si no manifestáramos la gratitud y afecto de todo un pueblo. (…) Para entender la vida y obra de un maestro de maestros, tendríamos que retroceder en el tiempo y situarnos un instante en aquel país rural, pastoril, palúdico y sifilítico de finales del siglo pasado y comienzo del actual, (…) donde muy pocos sabían cuál era el camino de la escuela, simplemente porque no la había (…)”, y uno de esos pocos, “fue el bachiller Trinidad Figueira, solidariamente creyente en los ideales que sustentaba, supo que aun estando solo, podía empezar la posible apertura de nuevos surcos para destruir la ignorancia”.

La tumba donde reposan los restos mortales del bachiller Trinidad Figueira y de su esposa Ramona Guédez, en el Cementerio municipal de Independencia, fue encomendada por la familia del maestro, y luego reacondicionada durante el gobierno de Nelson Suárez Montiel, con pilares de granito y cadenas de bronce, y en la cruz estaba empotrado un crucifijo de mármol blanco, toda cubierta con un techo de acerolit. 

En 1970 se develó el busto del maestro Figueira.
En 1970 se develó el busto del maestro Figueira.

Más claro, no puede ser

En 1970 el profesor Domingo Aponte Barrios develó el busto del maestro Trinidad Figueira, en nombre de los masones de la Logia Tolerancia 15 de la ciudad de San Felipe.

Y desde ese entonces hasta la fecha el fervor por preservar incólume este pasaje histórico así como las costumbres y el valor de nuestro patrimonio humano se mantiene intacto, y se nota en la admiración que ha prevalecido en los sanfelipeños para que se respeten los nombres relevantes que por tradición han escogido las propias comunidades, muchos por resguardar la designación de personajes ilustres y otros por exaltar los valores hereditarios, el rescate y resguardo de los recuerdos y su relación con las tradiciones locales. La idea es rescatar y resguardar la memoria colectiva de las comunidades para perpetuarlas por encima del tiempo.

Mientras tanto, Dios mediante, aquí seguiremos resguardando la memoria colectiva de los sanfelipeños, así como nuestro acervo histórico y patrimonial, e insisto, pues ya lo publiqué con anterioridad en bitacoradelcronistasf.jimdo.com la crónica que titulé: “Consideraciones sobre nombres de espacios públicos en San Felipe”, que no debe ser por mero capricho que se les cambie el nombre a los lugares sin que exista la justificación e información debida que amerita la ciudadanía, ya que, a fin de cuentas, el apego al municipio San Felipe se afianza en sus tradiciones y costumbres así como en la preservación de su riqueza autóctona, del valor de sus personajes hacia la defensa de su patrimonio arquitectónico y natural, cultural tangible e intangible. Más claro, no puede ser.