La nueva torre de la Iglesia de Cocorote

El Templo San Jerónimo de Cocorote, fue bendecido y reinaugurado el siete de septiembre de 1968, hace ya cuarenta y ocho años, por el Excelentísimo Señor Tomás Enrique Márquez Gómez.

Raúl Freytez (Texto y fotografía)

 La Iglesia de San Jerónimo de Cocorote tiene una tradición que data del siglo 19.
La Iglesia de San Jerónimo de Cocorote tiene una tradición que data del siglo 19.

El Día de la Santa Cruz, 3 de mayo de 2008, la Iglesia de Cocorote se vistió de gala para recibir una gran afluencia de feligreses, y así regocijarse en la homilía que ofreciera Monseñor Nelson Martínez Rust, Obispo de la Ciudad de San Felipe, en ocasión de la bendición de la nueva cúpula del soberbio templo que alberga la efigie del Santo Patrono San Jerónimo de Cocorote, realizándose así el sueño de uno de sus hijos -Don Blas Antonio Herrera- cuyos herederos, a través de la Fundación que lleva su nombre, cumplieron la promesa que éste hiciera de construir la cúpula de la hermosa Iglesia cocoroteña.

Mario Herrera, directivo de la Fundación, orgulloso y satisfecho de la obra emprendida por sus familiares, afirmó que de esta forma cumplían con el anhelo de Blas Herrera, quien en las postrimerías de su vida se encontraba tramitando la construcción de la segunda torre de la Iglesia y fue ese día que lograran cumplir el sueño de un hombre que amó con pasión la tierra que le vio nacer. En la organización del evento tuvo activa participación Alan Lugo, hijo de Cocorote, quien tiene fuertes lazos de amistad con los hermanos Herrera Pérez, por lo que se encargó de los aspectos culturales y de difusión comunicacional de la histórica actividad.

Los parroquianos agradecieron el noble gesto de la familia Herrera.
Los parroquianos agradecieron el noble gesto de la familia Herrera.

Fe y agradecimientos

En el transcurso de la liturgia, los integrantes del ministerio de la Parroquia elevaron sus voces en coro de sublimes cánticos y finalizada la ceremonia, un grupo de parroquianos agradecieron con placa de reconocimiento el gesto de la Fundación Don Blas Herrera entregada a los familiares del epónimo, mientras que en retumbar de cohetes la multitud se agolpó a las afueras del templo para presenciar la bendición de la nueva cúpula con resplandor de bengalas y serenata en las voces del Trío Silueta. Fue una noche muy especial pues Cocorote es culturalmente religioso.

La Iglesia recibió la efigie del Patrono San Gerónimo, realizada en polvo de mármol por escultores barquisimetanos bajo la constante vigilancia de la artista plástica Carmen Pérez, viuda de Herrera.

La tradición del templo data del año 1880 cuando fuera construido en el amplio solar que con el tiempo se convertiría en el centro de Cocorote.
La tradición del templo data del año 1880 cuando fuera construido en el amplio solar que con el tiempo se convertiría en el centro de Cocorote.

Un poco de historia

Hacia el siglo XVII, un grupo de emigrantes canarios se asentaron en los predios de lo que fue conocido como El Cerrito, cercano a Cocorote. Para entonces habían construido una pequeña capilla consagrada a la Santísima Virgen María del Valle en la advocación de Nuestra Señora de la Presentación. La Iglesia fue bendecida el 21 de noviembre de 1693 por Don Domingo Carlos Becerra, cura doctrinero de los pueblos San José de Guama y Cocorote, cumpliendo instrucciones de su Señoría Ilustrísima Don Diego de Baños y Sotomayor. Aún se observan algunos vestigios donde edificaron la Capilla de Santa Inés del Monte, a la entrada del pueblo de Cocorote.

El Templo San Jerónimo de Cocorote, fue bendecido y reinaugurado el siete de septiembre de 1968, hace ya cuarenta y ocho años, por el Excelentísimo Señor Tomás Enrique Márquez Gómez, primer Obispo de San Felipe, siendo cura párroco el presbítero Francisco Tomás Mompo, y presidente de la Junta Pro Templo, Don Blas Antonio Herrera, pero la tradición data del año 1880 cuando fuera construido en el amplio solar que con el tiempo se convertiría en el centro del poblado con la construcción de la Plaza Bolívar, y alrededor de ésta hermosas casas coloniales, algunas de las cuales se mantienen bien conservadas.

El 19 de diciembre de 1781 el obispo Mariano Martí visitó el poblado de San Jerónimo de Cocorote, e indicó que en el libro parroquial más antiguo se encontró un acta de nacimiento del 6 de febrero de 1746; para entonces era un pueblo de doctrina de indígenas tributarios y algunos españoles que sumaban 2.084 habitantes. Y se sabe que hacia el año de 1602 ya se conocía de la existencia de las "quebradas de Cocorote”, donde habían unas minas ricas en oro.

Cocorote creció a las faldas del Cilindro, lugar de esparcimiento y hermosa vista que da al cerro de Las Cumaraguas, rumbo a las montañas de Aroa, en un clima benigno especial para las faenas del campo, por lo que es agropecuario por excelencia donde surge el café, maní y aguacate entre una gran diversidad de frutos.

Según el padre jesuita Felipe Salvador Gilij, conocido por sus estudios de lenguas indígenas venezolanas, dijo que la expresión “coco” significa “noche” en lengua tamamaco, aunque también su nombre provendría del canto de un ave verde del tamaño de una paloma que frecuentaba los alrededores del poblado indígena hacia el siglo XVII.

Pero con seguridad, el cronista de Cocorote, que ojalá sea designado por las autoridades del Cabildo de esa localidad, investigará con mayor profusión para desentrañar la historia de esa maravillosa región plena de gratas memorias, muy ligada a los recuerdos del origen de la ciudad de San Felipe "El Fuerte", a través del Cerrito de Cocorote.

"San Jerónimo escribiendo", obra del artista Michelangelo Merisi da Caravaggio. (1605)
"San Jerónimo escribiendo", obra del artista Michelangelo Merisi da Caravaggio. (1605)

San Jerónimo

Se dice que Jerónimo (Eusebius Hieronymus Sophronius), fue el traductor de la Biblia del griego y hebreo al latín y es el patrono espiritual de los cocoroteños. La localización de su lugar de origen es inexacta, aunque algunos apuntes indican que nació en Estridón, Dalmacia, alrededor del año 342. Con su notable erudición tradujo e interpretó las Sagradas Escrituras, mejor conocida como la vulgata (de vulgata editio) “Edición para el pueblo”. A él se debe el uso del latín como medio de comunicación en la Iglesia católica.

Desde muy joven se inició en aspectos religiosos, así como en el mundo de las letras y las ciencias, tanto en el seno de su hogar como en las escuelas romanas, y bien pronto se hizo notable por su oratoria. Ya ordenado como presbítero de la iglesia, fue designado en Roma secretario del papa Dámaso, quien le solicitó la traducción latina de la Biblia, para lo cual asentó su residencia en el pueblo de Belén, donde completó su obra magna en el año 405.

"San Jerónimo". (Francesco Bassano el Joven. Siglo XVI)
"San Jerónimo". (Francesco Bassano el Joven. Siglo XVI)

Consagrado a las letras

Jerónimo hizo de la escritura su razón de ser y se hizo sentir en el ámbito eclesiástico por sus letras teñidas de un hondo sentir religioso al punto de afirmar: "¿Cómo es posible vivir sin la ciencia de las Escrituras, a través de las cuales se aprende a conocer al mismo Cristo, que es la vida de los creyentes?".

Su mal genio y aversión a las formas de comportarse de las clases sociales pudientes le hizo alejarse de Roma y recluirse en una gruta, en el pueblo de Belén, donde pasó sus últimos 35 años como un ermitaño, tal como lo representaron los artistas, bien en la gruta del desierto o entre libros.

Jerónimo, significa “el que tiene un nombre sagrado”.
Jerónimo, significa “el que tiene un nombre sagrado”.

Padre de la Iglesia Católica

Y esa fe inmensa en la palabra de Dios hizo que los pintores de mayor proyección lo representaran en harapos, mientras que otros lo perfilaron ataviado con ropajes de cardenal por los servicios prestados al Papa San Dámaso, escribiendo en su cubículo con tintero, pluma y libros, y frecuentemente con un león a sus pies que pasó a ser parte de su emblema, hasta que ya octogenario perdió la visión y la voz cuando se produjo su salto a la eternidad el 30 de septiembre del año 420. En su memoria se celebra el Día internacional de la Traducción

Jerónimo, significa “el que tiene un nombre sagrado”, es considerado el Padre de la Iglesia Católica, y fue sepultado en la Iglesia de la Natividad. Luego sus restos fueron trasladados a la basílica de Santa María la Mayor, en Roma.