La música es ideal para contar historias

Es que la música en sí misma ya forma parte de la crónica, porque mientras percibimos la melodía y la voz de una canción, entre los compases sonoros vamos redescubriendo e imaginando su propia historia. Íntima cada letra, musicalización e intérprete.

Raúl Freytez  

El "Cámara" Gerardo Aular y Nelson Bortone, junto al Dr. Nicolás Capdevielle y al periodista Matías Dudamell, "entonando" para una serenata.
El "Cámara" Gerardo Aular y Nelson Bortone, junto al Dr. Nicolás Capdevielle y al periodista Matías Dudamell, "entonando" para una serenata.

Hay días en que amanecemos con la vena en la frente. Malhumorados, desanimados, muchas veces, por cuestiones que no merecen la pena tal angustia o preocupación. Entonces surge la necesidad de aplacar ese ímpetu que en nada favorece las buenas relaciones con nuestros semejantes. La oración, ese encuentro con Dios, siempre es un buen sustento para reforzar el espíritu, y la música, definitivamente es el alimento del alma, el lenguaje perfecto para apaciguar nuestras molestias.

San Felipe “El Fuerte”, como fue reconocido por quienes fueran sus fundadores, cambiaría nuevamente su nombre luego del terremoto del 26 de marzo de 1812, esta vez por el de San Felipe, a secas, y desde siempre ha sido motivo de inspiración para los amantes de las letras, artistas del pincel, oradores, poetas y músicos.

El verdor sempiterno en cada valle, bosque y montaña que rodea a San Felipe, ha cautivado la atención de propios y visitantes, por lo que ya es reconocida como la esmeralda de Venezuela, joya de un incalculable valor orlada de matices de glauca fragancia desde el punto de vista histórico, cultural, natural, geográfico, patrimonial y musical. Aquí la música se siente hasta en el mismo susurro del viento, en precioso concierto con la naturaleza. Por eso y muchas razones más, San Felipe y su gente somos un solo corazón que palpita como caballo desbocado, como tambor africano retumbando con su “tam tam carracataplán” de su rítmico tamborilear.

En cada rincón de San Felipe hay una historia para contar, una herencia plena de tradiciones y costumbres con sabor a miel, a níspero, a guayaba y a guarapo de caña, bajo el rocío armonioso del cielo con aromas y sabores que la distingue de otras localidades del país, para orgullo nuestro.

La música, entonces, se ha convertido en el medio ideal para contar historias, esa deliciosa realidad de pasearse por las calles y avenidas del San Felipe renacido, que desde siempre contó con el temple musical del canario y del vasco entremezclado con el tambor de ébano y las danzas del indígena congraciados por el fruto que les ofreciera la madre naturaleza. Es que la música en sí misma ya forma parte de la crónica, porque mientras percibimos los compases sonoros vamos redescubriendo e imaginando su propio escenario.

Guardo con mucho celo un disco compacto (CD) con 21 composiciones titulado: “San Felipe. Memoria de una ciudad”. Vol. I, obra que llegó a mis manos del tocayo Raúl Gutiérrez; a saber una recopilación y selección de Héctor (Tico) Camacho, donde destacó la fecha de grabación, el compositor e intérprete de cada pieza musical allí contenida.

Es un disco de colección y un buen modo de valorar la maravillosa labor de resguardar ese patrimonio cultural, la musicomanía sanfelipeña que apreciamos en toda su dimensión, íntima en cada letra, musicalización y cantante, pues cada canto es un himno, cada obra un poema, cada armonía un abrazo de amor por la ciudad agradablemente verde.

Pablo Tirado, médico, compositor, amigo y serenatero.
Pablo Tirado, médico, compositor, amigo y serenatero.

Por cuestión de espacio solo haré mención de algunas piezas musicales, mientras escuchamos la melodía para convertir un minuto en una hora y ésta en un día y éste en una eternidad, tal como el caso de la canción: Siesta sanfelipeña (1970): “En una siesta sanfelipeña hacia el pasado me remonté, codo con codo, ah mundo negra, el trino alegre de un cristofué./ Miraba el agua mojar así tus pies, a la orillita del Yurubí, (…)”.

Aquí surge la voz del propio Pablo Tirado Reyes, y lo recordamos con su rostro afable, la sonrisa franca y amigable al asomo de una carita bonita en el cómplice claroscuro de la noche serenatera.

El Trio Universitario en sus inicios con Francisco Sánchez, “Toño” Silva, y Franklin Sánchez.
El Trio Universitario en sus inicios con Francisco Sánchez, “Toño” Silva, y Franklin Sánchez.

En 1972 nació “Mi San Felipe”, del músico, arreglista, compositor y cantante Franklin Sánchez, cuya interpretación estuvo a cargo del Trío Universitario, integrado por Onésimo Betancourt (Chiche); Juan Barradas y el hijo de Celedonia, Franklin Sánchez: “Querido San Felipe ya no eres el de ayer, con tus calles hermosas, valores por doquier./ Las aguas cristalinas de tu fiel Yurubí forman en un remanso parque recreacional./ Y sin embargo tienes patente tu altivez de ser tierra de hombres grandes en su saber!/ Por eso San Felipe quiero hacerte constar, por más que hayas cambiado, mi cariño es igual”. Franklin, genial en sus composiciones, se solazó en la hermosura del pueblo al que amó profundamente, hasta el último aliento. 

Maritza Alvarado de Reverón, armonizó la pieza musical “San Felipe”
Maritza Alvarado de Reverón, armonizó la pieza musical “San Felipe”

Luego surgirían nuevos versos armonizados en la canción “San Felipe”, de Jesús Reverón, grabada por Manolo Camacho (1973) y Maritza Alvarado de Reverón, hija del maestro Manuel Alvarado, uno de los músicos de mayor trascendencia desde cuando al piano musicalizaba las misas en la inmortal Iglesia Matriz, y luego fue por muchos años el director de la Banda de conciertos del estado Yaracuy: “San Felipe, San Felipe, déjame que por tus calles camine,/ contemplar de tus casas coloniales sus bellos ventanales que invitan al amor,/ y evocar esos tiempos ya idos, cuando abuela solía cantar./ Reclinado frente a la montaña San Felipe ciudad capital y evocar esos tiempos ya idos cuando abuela solía cantar (…)”. Esa canción es eterna, inolvidable y absolutamente sanfelipeña, tan igual que Jesús por el amor que le profesó a este hermoso suelo. 

Alfredo Sadel, entre amigos. Fue en el Teatro Yurubí de San Felipe con Arny Silva, José Luis Gutiérrez, Enrique Hidalgo, Alberto Puche, José Ramón Arenas y Óscar Guerra.
Alfredo Sadel, entre amigos. Fue en el Teatro Yurubí de San Felipe con Arny Silva, José Luis Gutiérrez, Enrique Hidalgo, Alberto Puche, José Ramón Arenas y Óscar Guerra.

El tenor favorito de Venezuela, como fue reconocido Alfredo Sadel, llegó a la ciudad capital invitado especial al aniversario del programa radial “Armando y sus invitados” en el Teatro Yurubí. Sadel había escrito durante su viaje la canción “Llegando a San Felipe”, y por primera vez la cantó en una reunión privada en casa del profesor Luis Alcina. Alguien la grabó entonces y posteriormente Francys García la vocalizó en el año 2004: Voy pisando ya los sueños de mis sueños, un aroma a caña trepa su esplendor,/ ya me abraza el verde de sus ilusiones, y me envuelve el beso ardiente de su sol, (…)”.

Eloy Manuel Bustillo nos obsequió “Nostalgia de mi terruño” para ser interpretado por Nelly Torres en 2004: Cuando la lluvia cae voy tejiendo el recuerdo de mis horas felices que viví en mi terrón,/ y hoy al evocar esos gratos recuerdos reflejan en mi alma esos dulces momentos de mi pueblo natal. (…)”. La voz cálida y encantadora de Nelly, trenza los recuerdos de las mañanitas y atardeceres de San Felipe. 

Una nueva armonía surgió de la fibra poética de Yolleth Méndez en 2004, “Recorriendo San Felipe”; un paseo melodioso por la ciudad vocalizado por Guillermo Rodríguez (El gabán) y posteriormente por Antonio Mendoza, en una entonación de alegría contagiosa, tan buena que hasta fue premiada en el festival “Una canción para San Felipe”, realizado por el Ateneo de la localidad, dirigido por la profesora Carmen Dudamell: Hoy después de tantos años yo regreso emocionado, te he recorrido de nuevo San Felipe tierra mía, (…) comencé en Plaza Bolívar admiré sus rededores, Alcaldía, Gobernación, Asamblea Legislativa, el viejo Grupo Escolar y la Catedral altiva. (…)”. Una pieza alegre que nos hace caminar pa´rriba y pa´bajo, con sabor a pueblo, empapados en la lluvia que nos bautiza constantemente. 

Y el músico Benito Monsalve escribió “San Felipe antañón”, de agradables acordes cantado por el Trío Silueta en 2009: “Oye Simón que vienes de San Felipe, Simón, y que llegas a Caracas pintando al pueblo con tu canción./ Oye Simón, cómo está mi San Felipe antañón, que hace treinta y largos años dejé enterrado mi corazón./ Tú llegaste a mí trayendo rastros del ayer, y hoy figura en ti la tierra que me vio nacer (…).” Esta pieza musical fue presentada a través de un video que muestra a San Felipe en un agradable recorrido por sus calles. El vehículo lo condujo el inolvidable amigo Carlitos Parra.

El tenor Ramón Oropeza, a los acordes del arpa, cuatro y maracas, escribió en 2014, “Mi bella emperatriz”, inspirado en la histórica ciudad de San Felipe "El Fuerte": “Te traigo serenatas con los rayos de plata que te brindó la luna,/ sentada aquí en tu plaza se eleva la nostalgia de la noche moruna./ Recuerdo aquellos ojos tan llenos de alegría su voz suave y sutil, caminaba conmigo, por ti mi San Felipe, cual bella emperatriz./ Tus calles coloniales de bellos ventanales, romance tan hermoso cuando besé sus labios en el río Yurubí, (…)”.

Humberto Monserrat Díaz, autor de la canción “San Felipe, siempre así”.
Humberto Monserrat Díaz, autor de la canción “San Felipe, siempre así”.

San Felipe, siempre así

El 19 de septiembre de 2015, durante la firma que dio inicio a la Red Latinoamericana de Cronistas (Relac), realizado en la sede del Centro de Estudios para la Hospitalidad y el Turismo (Cehotur), de la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY), las Voces Juveniles de Yaracuy, interpretaron la canción “San Felipe Siempre así”, con la dirección del maestro Pedro Parra, de tal hermosura que hizo llorar a varios de los asistentes.

Esa mañana se reafirmó en mí la convicción de que la vida es una gran sala de espera donde la paciencia se casa con la esperanza, y ésta con la oportunidad de abrir las puertas de tu destino, y así vivir a plenitud cada instante como si fuera el último, y aún más regocijado ante la hermosura de esa melodía sanfelipeña.

Por esa razón fue placentero conversar con el amigo y colega Humberto Monserrat Díaz, autor de la canción “San Felipe, siempre así”, una hermosa pieza musical que resume el encanto de esta ciudad, salida del alma de este artista con la fuerza y el espíritu de las calles y avenidas de este precioso suelo.

Todo comenzó en el año 2003. Cuando Humberto laboraba como abogado en la Contraloría del estado Yaracuy, fue visitado por el músico Hemberleth Peña, quien le indicó que el Alcalde Víctor Moreno -ferviente y consecuente admirador de esta tierra- estaba interesado en grabar un disco compacto con música sanfelipeña.

Entonces floreció la fibra de compositor de Monserrat. Ese fue el punto de partida. Su pensamiento voló plácidamente -sin fronteras, rápido como la luz- atravesando ríos, mares y follajes sin que nada lo detuviera. En ese vuelo imaginario percibió el encanto de la ciudad, sintió su espíritu y creyó que la lluvia era como un beso divino que regaba el valle; se dejó teñir con el verdor de la floresta, bañó sus ojos con las lágrimas del cielo, escuchó el acento de las calles, escribió con la sonrisa de la esperanza y nació “San Felipe siempre así”.

La letra conquistó la musa de Humberto y la música palpitó en su corazón. Lo demás brotó como manantial yurubiano hasta quedar grabada en su mente.  Habló de un San Felipe donde todo existe, y recordó la nostalgia que se siente al estar lejos de nuestro suelo. La cantó una y otra vez: “Pareces cantar, pareces soñar,/ la primavera se hizo eterna en tu valle./ Mi jardín en flor, alegría fontana;/ cada mañana en ti vivo la esperanza./ San Felipe todo existe en tus entrañas,/ el que se ausenta tus noches siempre extraña;/ besos de lluvia dejó Dios para ti,/ te vas bañando, San Felipe, siempre así.

En ese viaje espiritual divisó la imponente Catedral de San Felipe, centro de energía divina, y entonces se arrodilló colmado de fe y lanzó una alabanza: “En tu Catedral, de mística oración,/ mi corazón evocó un sabio consejo,/ no hablar del amor, no hablar del dolor,/ solo un salmo que lancé a los cuatro vientos”.

La ciudad tiene un guardián celoso -El Chimborazo- que como un coloso verde vigila los días soleados para luego refrescar las noches sanfelipeñas. Todos sus hijos miran al cerro mientras caminan bajo el cielo de esta Tierra de Gracia. San Felipe siempre es el destino: “Siempre, siempre bajo tu cielo camino,/ sigo mi sino como un niño pensativo,/ eres mi ciudad, eres mi destino,/ San Felipe, soy tu hijo, San Felipe, soy tu hijo.

Monserrat describió el paisaje, el edén azul y sus nubes blondas; se bañó con la agüita del cielo y recitó un amoroso relato de la ciudad. De este modo el primero de mayo de 2003, al frente de la Catedral en horas de la noche, se estrenó esta canción en la voz de Guillermo García, con la declamación del autor, reflejado en el disco compacto “San Felipe, siempre San Felipe”, en honor a la Quincuagésima Feria de Mayo 2004, volumen 2.

La manufactura estuvo a cargo de Wilmer Linarez, en el clarinete y saxo alto; Natalio Somaza, saxo tenor; Eliecer López, trompeta; Marcos Caldera, trompeta; Héctor Aular, corno; Yeison Marchan, trombón; Deiby Rangel, arreglos, cuatro, bajo eléctrico y asistente de producción; bajo la producción musical y dirección general de Franklin Gutiérrez, y luego entró en el repertorio del Ensamble Irhakuy en versión instrumental, así como del Trío Silueta, la Banda de Conciertos del estado Yaracuy y de las Voces Juveniles del Yaracuy.

Música, músicos, canciones, letras, armonías y ritmos se juntan para hacernos la vida más agradable en esta tierra de encantos sempiternos, San Felipe, la ciudad esmeralda de Venezuela, hermosa, musical, verde, siempre verde.