La campana de la Iglesia Matriz de San Felipe (Yaracuy, Venezuela)

En esta ocasión al geólogo e historiador catalán Enric Aragonés le llamó la atención la hermosura, dimensiones, historicidad y simbología de la campana reencontrada, y nos escribe para aportar, según sus propias frases, “un poco de claridad a esa pieza donde confluyen la historia, la leyenda y los sentimientos…”

Raúl Freytez / Fotos: Magaly Martínez

Se observan referencias zoomórficas en las águilas que sostienen la guirnalda y en la escena mitológica de los grifos (mitad águila, mitad león) que se imponen a las serpientes
Se observan referencias zoomórficas en las águilas que sostienen la guirnalda y en la escena mitológica de los grifos (mitad águila, mitad león) que se imponen a las serpientes

La campana mayor de la Iglesia Matriz de San Felipe, desde que fuera dada a conocer públicamente, y que en mis crónicas denominé como “el redescubrimiento de la campana mayor”, aún sigue dando qué hacer y decir. Y es que desde ese instante en que nos reencontramos con esa pieza de bronce el 10 de marzo de 2014, ese grupito de personas -Carlos Holder (IPC), Magaly Martínez y Raúl Freytez (Oficina del Cronista de San Felipe)- cuando subimos los 95 escalones que dan al campanario de la Catedral de la ciudad capital, observamos asombrados esa monumental pieza histórica moldeada de una hermosura nunca antes vista, al menos por nosotros.

Aún sigo sonriendo al recordar que alguna persona se burló solapadamente cuando escribí en mis crónicas en relación al “redescubrimiento de la campana mayor”, que no es más que una connotación relativa al verbo transitivo redescubrir, es decir, “volver a descubrir algo olvidado o relegado”, porque en efecto esa campana siempre estuvo ahí en el campanario de la Catedral de San Felipe, pero totalmente olvidada, sólo que quienes sabían de su existencia jamás lo dieron a conocer, seguramente porque desconocían el valor monumental de esa joya histórica absolutamente nuestra, de los sanfelipeños, pues. Y no le dieron importancia. Nosotros sí se la dimos, y mucho.

Por eso sonreí. “Por la falta de ignorancia”, diría en tono de chanza mi culto amigo y compadre Argenis Sequera Herrera. Ah, y la palabra “chanza” significa “jocosidad” por si esa misma persona desconoce su significado.

Enric Aragonés Valls nos escribe desde Cataluña, España, para compartir el fruto de sus investigaciones
Enric Aragonés Valls nos escribe desde Cataluña, España, para compartir el fruto de sus investigaciones

Ahora, a los hechos

Nuestro buen amigo Enric Aragonés Valls nos escribe desde Cataluña, España, para compartir el fruto de sus investigaciones realizadas en torno a la hermosa campana mayor que perteneciera a la Iglesia Matriz de San Felipe.

Enric, originario de Tarragona (Cataluña), es Licenciado en Ciencias Geológicas por la Universidad de Barcelona (1973), con Diplomado en Hidrología subterránea (1973) y Máster en Ingeniería y Gestión Ambiental por la Universidad Politécnica de Cataluña, y él fue el primero en advertir que el emblema de la bocallave en forma de águila bicéfala que da la bienvenida a los visitantes del Parque Histórico Arqueológico San Felipe “El Fuerte”, indicó, -en su penúltimo viaje a esta capital y en el municipio Bolívar con el proyecto de Musealización de las Minas de cobre en Aroa-, que tal objeto proveniente de las excavaciones realizadas para redescubrir las ruinas del camposanto natural, es indicativo de que en la ciudad del origen, en efecto, hubo presencia de familias españolas, en vista de que el águila de dos cabezas era la marca heráldica más común del siglo XVIII.

En esta ocasión al geólogo e historiador catalán Enric Aragonés le llamó la atención la hermosura, dimensiones, historicidad y simbología de la campana reencontrada, y nos escribe para aportar, según sus propias frases, “un poco de claridad a esa pieza donde confluyen la historia, la leyenda y los sentimientos, aunque, desde luego, subsisten las grandes incógnitas que sólo el estudio y la investigación podrán resolver. Si puedo contribuir a ello, será para mí un honor y un placer. Le abraza cordialmente, Enric”.

Introducción

En fecha reciente se ha localizado en un rincón del campanario de la Catedral de San Felipe una campana de tamaño medio, agrietada y profusamente decorada, que a causa de su rotura ha sido señalada por algunos como la misma que resultó afectada por el sismo del jueves santo de 1812 al caer desde el campanario de la iglesia de Nuestra Señora de la Presentación de San Felipe el Fuerte. 1

Dicho objeto no figura en el vigente Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano, elaborado entre 2004 y 2008. 2

Existe un proyecto de musealización que tiene por objeto rescatar y exponer la pieza en reconocimiento a sus valores históricos y artísticos, en la obra de arte “Tañido al cielo” que cuenta con el apoyo del Obispo de la Diócesis de San Felipe, de la Alcaldía y Concejo Municipal. 3

Este informe se emite a instancias del Cronista Oficial de San Felipe, Raúl Freytez, y no debe tomarse por definitivo, pues se sustenta exclusivamente en la observación de las imágenes tomadas por Magaly Martínez y en los documentos publicados por el Cronista.



[1] Véanse los escritos de Raúl Freytez: “La campaña rota y su afectuoso himno de identidad”, “Los últimos campaneros de la Iglesia Matriz de San Felipe”, y el de Lázaro Álvarez: “El lejano tañido de la voz de Dios: la campana y sus grabados”, consultables en la página Bitácora del Cronista. Todos ellos llevan excelentes fotografías de Magaly Martínez.

[2] El volumen dedicado a los municipios Independencia y San Felipe incluye un conjunto de cuatro campanas procedentes de la misión de San Francisco Javier de Aguas de Culebras. Una de ellas de mayor tamaño que las demás, lleva inscrito en grandes caracteres “Â 1771” y “SOI DE SAN FRANCISCO JAVIER”, y está rota en una parte del pie; no guardan ningún parecido con la que nos ocupa.

[3] Memoria descriptiva. Obra arquitectónica y cultural ‘Tañido al cielo’. Municipio San Felipe, Estado Yaracuy. Esta obra ha sido aprobada ya por la Alcaldía (Noticias de Yaracuy, 24/08/2015). 

Unos búcaros de estilo barroco dividen el espacio en seis partes. Se sitúan sobre una guirnalda floral sostenida por unas águilas
Unos búcaros de estilo barroco dividen el espacio en seis partes. Se sitúan sobre una guirnalda floral sostenida por unas águilas

Descripción

General. Se trata de una campana de bronce de tipo esquilonado y tamaño medio. 4 Tiene seis asas, mide 90 cm de diámetro y 110 de altura, y su peso es superior a los 600 kilos. 5

Epigrafía. Una única inscripción, sita entre el pie y el medio pie, en caracteres de palo seco, reza: J9 DICJEMBRE J93J, fecha que sin duda corresponde a la de fabricación. 6

Ornamentación. La ornamentación es muy rica y se dispone en bandas horizontales y simetría hexarradiada. Del hombro al pie, se observan las siguientes:

- Tercio. No hemos podido apreciar bien este sector en las fotografías, puede tratarse de una ancha cenefa única, o bien partida.

- Medio. Unos búcaros de estilo barroco dividen el espacio en seis partes. Se sitúan sobre una guirnalda floral sostenida por unas águilas con las alas desplegadas ubicadas entre dos de ellos.

- Medio pie. Cenefa con el clásico motivo de dos grifos enfrentados a ambos lados de una copa o fuente. Las colas se transforman en una voluta de acanto. Los motivos se separan mediante un arabesco acorazonado. Limitan la cenefa a ambos lados sendos cordones horizontales de perlas.

- Pie. Consiste esta cenefa en dos arabescos alternantes, limitada su parte superior por dos cordones más un tercero de carácter floral.

Salta a la vista la falta absoluta de referencias religiosas y de elementos antropomorfos, lo que contrasta con el predominio de la ornamentación floral. Las únicas referencias zoomórficas están en las águilas que sostienen la guirnalda y en la escena mitológica de los grifos (mitad águila, mitad león) que luchan y se imponen a las serpientes.

Los estilos son varios, recordando épocas diversas en un conjunto de ecléctico: renacentistas, búcaros rococó, águilas de estilo imperio.

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[4] Así se consideran las comprendidas entre 460 y 1.472 kg

[5] Datos del proyecto ‘Tañido al cielo’. Ignoramos si el peso ha sido medido o es una simple estimación. En ese caso, se recomienda comprobar el peso, pues es un dato importante para el cálculo de la estructura que va a sustentarla.

[6] La sustitución de algunas I por J no tiene mayor importancia: puede interpretarse como falta de disponibilidad de las primeras a la hora de componer el texto.

La campana mayor muestra su gigantesca hermosura teñida de la pátina distintiva que otorgan los años
La campana mayor muestra su gigantesca hermosura teñida de la pátina distintiva que otorgan los años

Estado de conservación

- Desperfectos. La campana presenta una grieta vertical que nace en el pie y muere en el medio, justo por debajo de uno de los búcaros. El borde muestra señales de erosión. En un sector concreto del medio se observan señales de golpes repetidos (unos 60) que han hecho saltar esquirlas.

- Pátina. La mayor parte de la superficie presenta la típica pátina verdeazulada del cobre, sobretodo en el hombro y en el pie; no tanto en el medio.

- Recubrimientos antrópicos. Hay salpicaduras de pintura roja y rosada, así como un goterón de pintura blanca. Son posteriores a los golpes.

- Inscripción. Se observa en el medio una fecha, al parecer raspada, que salvo error dice: 29-9-94.

Historia

De acuerdo con la información que nos suministra la propia campana y los testimonios publicados, podemos reconstruir a grandes rasgos la historia de la pieza en la forma siguiente:

1. Fundición de la campana en 19 de diciembre de 1931.

2. Instalación en la torre de la Iglesia Matriz en fecha desconocida.

3. Hay testigos de la situación y el funcionamiento de la campana durante los años 50. Según los hermanos Orlando y Mario Rabán, la campana mayor colgaba del gran atril de la bovedilla y daba las horas; en la torre de planta cuadrada había cuatro relojes y tres campanas menores. Jacobo Gil recuerda que estaba sincronizada con el viejo reloj de cuerda del campanario, por el cual los ciudadanos tenían conocimiento de las horas y medias horas. El mismo testigo da fe de que la campana que nos ocupa era la misma que estuvo en la torre de la iglesia. 7

3. Demolición de la iglesia en 1970; depósito de las campanas en la Curia Diocesana. 8

4. Traslado a la Catedral junto con otra de las campanas, ésta de menor tamaño, en fecha desconocida.

5. Gracias a una indicación del cura párroco José Gregorio Carreño, el Cronista redescubre las dos campanas en un rincón del campanario de la Catedral, el 10 de marzo de 2014. 9

5. Reportaje fotográfico, por R. Freytez y M. Martínez, 9 de marzo de 2015.



[7] Freytez: Los últimos campaneros …. Gil firmó su testimonio en 30/06/2015.

[8] Testimonio de Jacobo Gil y Mercedes Salom (Freytez: Los últimos campaneros …)

[9] Freytez: La campana rota … Esa misma fecha consta en Memoria descriptiva … Ese día se realizó el traslado de imágenes y otros objetos de culto desde la Capilla de Cristo hasta la Catedral, para su depósito provisional en tanto no se llevara a efecto la restauración de la capilla (Actividades realizadas por la oficina del Cronista, año 2014).

Esta rajadura en la boca de la campana formó parte de la leyenda de esta joya de incalculable valor histórico
Esta rajadura en la boca de la campana formó parte de la leyenda de esta joya de incalculable valor histórico

Comentarios

Una ornamentación única. En vano hemos intentado encontrar campanas parecidas a ésta, lo que nos hubiera puesto sobre la pista del maestro fundidor. Ninguna con esa profusión ornamental, ninguna que haya empleado esos motivos ornamentales, ninguna con esas significativas ausencias de imágenes religiosas y de mensajes de cualquier clase. Puede decirse que se trata de una campana laica o republicana, y que quizás su destino original fuera una torre de reloj. En cualquier caso, lo más probable es que no fuera encargada por alguna autoridad eclesial.

Construcción. No hay duda de que la campana fue fundida en 1931: lo dice la fecha y también el tipo de letra contemporáneo. Ahora bien, no puede descartarse la refundición de una campana anterior. Abonaría este aserto el patente contraste entre la finura y perfección de los grabados con el descuido en la composición de la fecha: lo primero sólo estaría al alcance de reputados talleres, probablemente europeos, mientras que de lo segundo podría haberse encargado cualquier fundidor ambulante. En ese caso hipotético, que debería probarse documentalmente, no parece que la campana refundida fuera muy antigua: las águilas imperio apuntan al siglo XIX, casualmente la edad de mayor profusión ornamental en esta clase de instrumentos.  

Rotura. Algunos, dando por cierto que la campana era la misma que resultó afectada por el terremoto, sostienen que siempre estuvo rota. Pero una campana rota no suena como debe; todo lo contrario: su sonido es débil, distorsionado o descompuesto, lo que solía ser motivo de refundición. 10 Ello  se opone al modo en que los testigos describen el sonido que quedó grabado en su recuerdo: tono soberano (R. Freytez); sonoridad cálida y enérgica, armonioso estruendo del bronce, eco clarísimo e infinito en el espacio (recuerdos de Jacobo Gil). Mercedes Salom asegura que cuando bajaron las campanas para derribar la iglesia, la más grande y hermosa de ellas tenía una hendidura. 11 Dado que no hubo sismos destructores en San Felipe después de 1931, nos inclinamos a suponer que la fisura se produjo poco antes o durante los trabajos de demolición.

Conclusiones y recomendaciones

La campana mayor de la Iglesia Matriz de San Felipe es un raro ejemplar que merece ser conservado por su rica y bien ejecutada ornamentación. En ese sentido, la obra “Tañido al cielo”, cuya construcción ha sido recién aprobada por la Alcaldía, es una iniciativa oportuna, pertinente y adecuada.

Si bien la antigüedad de la pieza no es mucha (84 años) podría tratarse de la réplica de una campana más antigua. Por ello, habría que estudiar con detalle esa ornamentación e intentar encontrar referentes homólogos, con el fin de ubicar, si es posible, el taller de fundición y la edad de la hipotética campana original, si la hubo. Por otra parte, habría que explorar hemerotecas y archivos con objeto de precisar mejor la historia de la pieza.



[10] J. F. Dufieu lo explica así en su Manuel physique de 1760: “Una campaña leñada no puede continuar sus vibraciones y dar buen sonido, puesto que los bordes de la fisura chocan entre sí, produciendo el mismo efecto de un cuerpo extraño al entrar en contacto con la campana. Probablemente el sonido se interrumpiría menos si en lugar de una simple fisura, ésta tuviera la anchura de un dedo, o más”. Este hecho lo ha recogido la cultura popular en forma de refranes y coplas: “Campana esquerdada mai s’ha de sonar”; “Campana rota no suena”; “A cracked bell never sound well”.

[11] Freytez: Los últimos campaneros...

El rescate de la campana debe ser inminente, para apartarla del óxido y el olvido
El rescate de la campana debe ser inminente, para apartarla del óxido y el olvido