Carmen de Ramírez, “Hija Distinguida de San Felipe”

Onaya Ramírez / Fotos del álbum familiar

La historia de la profesora Carmen de Ramírez se inicia en San Felipe en 1953, en plena dictadura de Marcos Pérez Jiménez, cuando se enamora de este pueblo y de su gente. Había llegado a la Colonia Agrícola Durute, cerca del caserío Santa María, al sur de San Felipe, junto a su esposo, el también docente Fernando Ramírez con quien formaría un hermoso hogar en esta Tierra de Gracia.

Fernando y Carmen de Ramírez. San Cristóbal, 1951. Ambos regaron amor a caudales a su paso por el magisterio yaracuyano, inolvidables en el corazón de quienes les conocimos.
Fernando y Carmen de Ramírez. San Cristóbal, 1951. Ambos regaron amor a caudales a su paso por el magisterio yaracuyano, inolvidables en el corazón de quienes les conocimos.

Docente, cronista y amiga ejemplar

Hablar de ella, de mi madre Carmen de Ramírez, estoy segura, es dibujar una sonrisa en los rostros de quienes fueron sus alumnos del Liceo Arístides Rojas y del Tecnológico del Yaracuy, de sus compañeros de trabajo en esos centros educativos, de la biblioteca Félix Pifano -institución de la que fue su directora fundadora- y en sus labores como edil y presidenta del Concejo Municipal de San Felipe.

Una crónica es una historia en que se observa el orden de los tiempos. (Real Academia Española) y el de "Carmira" comenzó en San Felipe en el año 1953, en plena dictadura de Pérez Jiménez, cuando se enamora de este pueblo y de su gente. Había llegado a la colonia agrícola Durute, cerca del caserío Santa María, al sur de San Felipe, junto a mi padre Fernando Ramírez y mis hermanos, Fernando Francisco y Carmen Yubirí.

Allí hizo de las dificultades de los tiempos un refugio de amor, una fiesta, para su familia y amigos. Por las tardes se encargó como maestra, de la escuela rural unitaria de la colonia. Y poco antes de salir el sol, ya conducía un viejo jeep, de la segunda guerra mundial, por caminos polvorientos, y cruzaba el río Yaracuy, por los lados de Boraure, para llegar a tiempo a dar clases en el único Liceo de Yaracuy para la época. Desde entonces, esa mujer incansable de temple indoblegable, fue reconocida como una docente integral, amiga sin condiciones y cronista amante de su oficio.

En casa de los Pinto Acosta. La Prof. Carmen de Ramírez junto al poeta José Parra y los estudiantes del Liceo Arístides Rojas: Miriam Ode, Marina Gutiérrez, Pilar Fernández, Carlos Pinto, Belkys Herrera, Manuel Principal, entre muchos alumnos del LAR.
En casa de los Pinto Acosta. La Prof. Carmen de Ramírez junto al poeta José Parra y los estudiantes del Liceo Arístides Rojas: Miriam Ode, Marina Gutiérrez, Pilar Fernández, Carlos Pinto, Belkys Herrera, Manuel Principal, entre muchos alumnos del LAR.

Cultora de identidad en el Liceo Arístides Rojas

En el Arístides Rojas se centra gran parte de su obra como cronista de Yaracuy, de sus acontecimientos y de sus personajes. Escribe para la "Revista Yaracuy" de este Liceo (1964-75) y para el periódico "Humanidades", que creó junto a sus queridos alumnos.

Marina Gutiérrez escribió: "Mi eterna profe, recordada y querida. Hermoso escrito, Josefita... Allí yo incluiría también los folletos con los poemas que ella sacó en el Liceo Arístides Rojas de José Parra, Morita Carrillo, Manuel Rodríguez Cárdenas, para hacer conocer esos poetas yaracuyanos entre los alumnos y la comunidad liceísta..."

La familia Ramírez García, y su mascota Wilson. A la izquierda, un amigo, docente del Liceo Arístides Rojas.
La familia Ramírez García, y su mascota Wilson. A la izquierda, un amigo, docente del Liceo Arístides Rojas.

Las letras de "Carmira"

Además, Carmen Edelmira fue columnista de Yaracuy Al Día, desde cuando era un diario de tamaño estándar con cuatro páginas, que el gran emprendedor Carlos Pinto imprimía, muy cerca de la arepera El Isorano de la cuarta avenida, a una cuadra de la Avenida La Patria.

También fue columnista de la revista "El Pilón", empresa Promasa de Chivacoa. (1979-1992), y de la revista "Apuntes" del IUTY.

Entre sus publicaciones impresas, destacan los folletos turísticos: Leyenda de Yurubí, Mito de María Lionza, Parque Minas de Aroa, Parque Leonor Bernabó y Parque San Felipe El Fuerte. Las letras de "Carmira" estaban teñidas de un profundo amor por Yaracuy, y a este suelo dedicó su vida entera con el mismo sentimiento que le dedicó a su hogar, al lado de sus hijos y a sus eternos amores, mi padre Fernando Ramírez y el Libertador Simón Bolívar.

En el libro "Muñecas de Carmira" da vida a sus muñecas de trapo para contar de Yaracuy y exaltar las cosas buenas de la vida familiar, en su empeño por lograr un mundo mejor en el que "el amor sea la medida de todas las cosas". En la trama incorpora los versos de poetas como una manera de proyectar sus obras y estimular la lectura para alcanzar "una Venezuela alfabetizada".

La profesora Carmen de Ramírez fue la tercera Cronista Oficial de San Felipe.
La profesora Carmen de Ramírez fue la tercera Cronista Oficial de San Felipe.

Huellas de identidad

Carmen de Ramírez dejó su huella en cada accionar, siempre al servicio de la gente, su pueblo al que amaba y apoyaba en aspectos sociales, culturales, históricos y políticos, y fue de este modo como su nombre quedó inscrito en la memoria colectiva que hasta una institución educativa la recuerda eternamente: la Escuela Básica Bolivariana "Carmen de Ramírez", en el sector conocido como la cuarta etapa de Higuerón, del municipio San Felipe, e igual a su esposo le confirieron el honor de ser epónimo del "Liceo Fernando Ramírez", en el municipio Independencia.

Además, dejó aflorar su acento en la radio con su programa "La Voz Municipal" en 1978; también 5 minutos con el tema "Conozcamos a Bolívar" en el programa "Integración Yaracuyana"; 5 minutos con el tema "Algo más sobre Yaracuy" 1984-85. De igual modo en el programa infantil “Golosinas” por radio Alegría, en Chivacoa, con Pedro Pablo Cárdenas y Raúl Freytez, así como en el programa "Sembrando Futuro" del IUTY. (1990-91). Fue activa en el ejemplo dejando a su paso claras huellas de identidad.

Una gran dama y señora, amiga de todos, y además profesora de cientos de generaciones de estudiantes a su paso por las aulas del saber en Yaracuy, fue Carmen de Ramírez, desde el mismo instante en que llegó a San Felipe en el año de 1953, para honrarnos con su inteligencia, amor e inconfundible don de gente. Todos la admiraban por su perseverancia.

Amante de las letras, “Carmira”, como también se le conoció, supo trasmitir sus sentimientos con hondo sentido humano, bien como columnista, cronista, investigadora y escritora. Tanto se puede decir de ella, desde la óptica de quien la amó, admiró y respetó por sus nobles acciones, encauzadas siempre a resaltar nuestro gentilicio, porque ella se hizo yaracuyana, no de palabras, sino de acciones, por eso escribo esta crónica -con orgullo, con mucho orgullo- para perpetuar su memoria cifrada desde el alma que revela la vida y obra de Carmen Edelmira García Figuera de Ramírez, tercera Cronista Oficial del municipio San Felipe desde 1988 hasta 1992, y no oficial de su amado Yaracuy, durante al menos tres décadas.

El 17 de abril de 1992, el corazón de esta "Hija Distinguida de San Felipe", honor que le fue concedido en 1986, dejó de palpitar, pero su recuerdo jamás se ha apagado, y su luz aún alumbra a sus amigos, a sus alumnos, a sus familiares, a sus hijos y a todo el que la conoció, y disfrutamos en esta tierra de encantos. Quedan sus obras y su amor eterno por Yaracuy. Te amamos, "Carmira".