El "TRÍo Los Galanes" y sus guitarras consentidas

Desde 1955, el “Trío Los Galanes” armonizó fiestas de cumpleaños, bodas, bautizos e hizo presentaciones en programas especiales y entre amigos, bajo la conducción de Armando de Jesús Arteaga.

 

Raúl Freytez / Foto: Magaly Martínez / Colección privada de Ramón "Copito" Salcedo

El "Trío Los Galanes", que en verdad eran cuatro: Efraín Guevara a la izquierda. Ramón Salcedo, Luis Garranchán y Armando Arteaga. Aquí en el Country Club junto a Emilio Mendoza y el Dr. Alcalá, entre hermosas damas de la época.
El "Trío Los Galanes", que en verdad eran cuatro: Efraín Guevara a la izquierda. Ramón Salcedo, Luis Garranchán y Armando Arteaga. Aquí en el Country Club junto a Emilio Mendoza y el Dr. Alcalá, entre hermosas damas de la época.

Hacia el año de 1954, tres “muchachones”, Efraín Guevara, Luis Garranchán y Ramón Salcedo, decidieron unir sus dones musicales y guitarras para dar serenatas y compartir entre amigos las melodías del momento, salidas de la pluma de Rafael Hernández, Miguel Matamoros y Pedro Flores, entre muchos autores latinoamericanos y venezolanos. “Nada profesional”, según comentó el mismo “Copito Salcedo”, porque sus presentaciones eran sin fines de lucro.

A mediados del año de 1955 llega Armando Arteaga a Radio Yaracuy, fogueado en el arte del espectáculo, pues había tenido muchas presentaciones en Valencia, en la emisora “La Voz de Carabobo”. La pionera emisora yaracuyana estaba dirigida para entonces por el periodista Henrique Tirado Reyes. Ramón Salcedo trabajaba en la radio y al terminar su labor, los cuatro guitarristas se reunían para practicar -ahí mismo en la estación- causando una grata impresión entre los escuchas, por lo que decidieron fundar una agrupación musical.

Arteaga, desde temprana edad sostuvo una guitarra en sus manos, y aunque, como todo niño, le agradaba jugar metras, trompos y retozar en los pozos de los ríos, siempre le quedó tiempo para dedicárselo a ese instrumento musical que desde entonces se hizo su amiga inseparable, por lo que de inmediato congeniaron Efraín, Luis, Ramón y Armando en la creación de una agrupación musical que bautizaron como el “Trío Los Galanes”, aunque eran en verdad un cuarteto. 

Fue de este modo como surgieran las inspiraciones como por arte de magia del talento artístico de Arteaga, al punto de que en sus 86 años ha compuesto más de 500 piezas musicales, aunque en la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela “Sacven”, solo tiene inscritas 50 canciones de las más reconocidas.

Armando Arteaga es un destacado guitarrista y compositor yaracuyano, de Campo Elías para más señas. (Foto: Magaly Martínez)
Armando Arteaga es un destacado guitarrista y compositor yaracuyano, de Campo Elías para más señas. (Foto: Magaly Martínez)

Todo lo bonito es parte de la mujer

Yo no soy cantante, aunque la verdad me gusta cantar, e igual no soy compositor pero me agrada escribir la letra de mis canciones”, lo que afirma mientras acaricia su guitarra con una de sus inspiraciones: “Excelente la idea darte una serenata esta noche de luna,/ y cantarle una a una, y en cada nota mi gran amor por ti/. Excelente la idea de decir que te quiero a todas las estrellas,/ y ponerlas a ellas como testigos fieles y me digas que sí,/ y ponerlas a ellas como testigos fieles y me digas que sí, y me digas que sí...” (“Excelente la idea”, de Armando Arteaga).

Para Arteaga, la melodía vuela en el viento, bien con el aroma de la naturaleza o el perfume de una dama. “La mujer es la flor, es la sonrisa bonita, es el rocío de la mañana o el fresco atardecer; es en ese hermoso ser dador de vida en la que pienso cuando escribo mis canciones. La mujer y el amor me inspiran. El amor sin mujer no es amor y así les canto porque significan cariño, admiración y respeto; la gracia de Dios, las flores, el arcoíris, el rocío; todo lo que sea bonito es parte de la mujer”. Le canto a la mujer porque ella es canto de sirena, manto de lluvia, y la guitarra se engalana con el aroma de una dama”. 

Este reconocido personaje popular, es director de la radio “La Voz del Mercado”, donde entretiene a los radioescuchas con anécdotas e intermedios comerciales, al tiempo de interpretar su extenso repertorio musical. Y esa experiencia radial es de vieja data, pues dio sus primeros pasos como guitarrista y cantante profesional, en Valencia a los 14 años, en un programa de la emisora “La Voz de Carabobo”, en 1943. 

Las guitarras de "Los Galanes" dejaron sonar sus alegres sones, en esta ocasión en la hermosa compañía de Magola de Ávila Trujillo.
Las guitarras de "Los Galanes" dejaron sonar sus alegres sones, en esta ocasión en la hermosa compañía de Magola de Ávila Trujillo.

Guitarras consentidas

Ese espíritu combativo, así como su pasión por la música, le otorga al Trío Los Galanes y a Don Armando Arteaga, un sitial de primer orden en el ámbito artístico venezolano, considerado con orgullo patrimonio musical de Yaracuy, Venezuela y el mundo, pues sus canciones ya forman parte del reportorio de muchos artistas nacionales e internacionales, tal como lo denota una de sus piezas musicales más conocidas: “Una palabra que fue la despedida,/ me dijiste una noche, una noche que fue./ Para mí, para mí la locura, porque bajo las rosas, lágrimas de tristeza dejé./ Por cada letra que forma la palabra, nacieron rosas unidas al dolor,/ no sé qué cosa pudo haber separado dos almas limpias unidas por amor./ Mas, la esperanza, lo único queda, y la fe inmensa que tenemos en Dios,/ puede borrar esa sola palabra que se llevó el viento y que solo fue: adiós”. (“Una palabra”, autor Armando Arteaga). Esta hermosa pieza musical, entre muchas de su extenso repertorio, ha hecho de "Los Galanes" el grupo de guitarristas más consentidos. 

Desde siempre Armando ha sido el más romántico de los compositores, y sus canciones, tan igual que las de Franklin Sánchez, han dejado su huella de identidad en cada letra y musicalidad, por lo que ya forman parte del acervo musical de Yaracuy, afirmó el profesor Manuel Amado Freytez, al resaltar que ese genio armonioso de Arteaga ha sido parte de su formación musical cultural, pues es parte de la familia por ser ahijado de Don Amado José Freytez Rodríguez, guitarrista también, nativo del cerro Copei en Urachiche.

Tres guitarras, tres voces y mil recuerdos para ser cantados. 1965.
Tres guitarras, tres voces y mil recuerdos para ser cantados. 1965.

Más vigentes que nunca

Desde 1955, el “Trío Los Galanes” armonizó fiestas de cumpleaños, bodas, bautizos e hizo presentaciones en programas especiales y entre amigos, ya bajo la conducción de Armando Arteaga que a su vez era guitarrista y tercera voz, junto a Luis Garranchán (guitarra y segunda voz), Ramón “Copito” Salcedo (guitarra “zurda” y primera voz) y Efraín Guevara (guitarra y segunda voz). Esporádicamente Isidro Cañizalez, bonachón, buena gente y excelente cuatrista, participaba con el acompañamiento del cuatro, e igual el maestro y artista del pincel, Manuel Amado Freytez, en la mandolina.

Este hijo de la parroquia Campo Elías en el municipio Bruzual, contrajo matrimonio con Mireya Colmenárez, con quien disfruta de sus cinco hijos, nietos y bisnietos, aunque su hijo mayor es una canción que tituló “El Aceituno”, la cual dedicó al parque que lleva el mismo nombre del pueblo donde nació. 

Y en ese transitar artístico, Don Armando Arteaga tiene una colección de oro musical contentiva de sus piezas armónicas más hermosas: “El Aceituno”, “Atentamente”, “A mi guitarra”, “Me miras, te miro”, “Rumor yurubiano”, “Excelente la idea”; “Una palabra”, “Ritmos venezolanos”, “Un minuto”, “Doctora”, “Radiante de felicidad”, “Navidad”, “Tiempos de serenatas” y “A mi patrona”, todas con su estilo inconfundible, plenas de romanticismo y amor por el terruño contenidas en un disco compacto que tituló: “Recopilación de Canciones de Armando Arteaga”. Más vigentes que nunca.

Armando Arteaga, Luis Garranchán y Ramón “Copito” Salcedo, en esta ocasión acompañados en el cuatro por Isidro Cañizalez, en la fresca ciudad de Nirgua.
Armando Arteaga, Luis Garranchán y Ramón “Copito” Salcedo, en esta ocasión acompañados en el cuatro por Isidro Cañizalez, en la fresca ciudad de Nirgua.

Armando y sus invitados

La guitarra y Armando han compartido amenas experiencias con grandes intérpretes de alto nivel artístico, como lo fue Alfredo Sadel, y entre ese ir y venir interminable de presentaciones públicas, dejó un grato recuerdo en el pueblo sanfelipeño.

Con el respaldo de Don Fernando Falkenhagen, rector de las ondas hertzianas en Yaracuy, en horas de la mañana se iniciaba el programa radial del Instituto Universitario de Tecnología del Yaracuy (IUTY), “Sembrando Futuro”, fundado el primero de julio de 1985 hasta 1996, bajo la conducción de los profesores Alberto Rubio Bencomo, Ledy Vicierra y Luis Alcina, e inmediatamente “pegaba” con el también famoso espacio sabatino “Armando y sus invitados”, por Radio San Felipe “El Fuerte”, haciéndose “cómplices” con Luis “el buey” Alcina, en esta ocasión con chistes, remembranzas, anécdotas, y canciones muchas veces interpretadas por el grupo “Chimborazo” integrado por José Luis y Raúl Gutiérrez, Alberto Puche y Simón Camacaro, para difundir la obra de los músicos venezolanos de género popular y tradicional.

La vida me ha dado grandes satisfacciones a través de la música, y la guitarra siempre ha sido mi compañera. No es fácil ser músico por los múltiples compromisos que uno adquiere, pero el tiempo me ha enseñado a vivir a plenitud con mi familia y de manera especial con mi esposa para mantener el calor del hogar, de los hijos y los nietos”, afirma Arteaga. 

A la guitarra algunos le dicen “la tabla” quizás porque es hecha de madera o por un decir propio de los bohemios, “pero es fácil admirar las formas de este regio instrumento musical tan parecidas a la figura femenina, ese hermoso ser del cual dependemos para nacer y vivir, porque la mujer lo es todo para la humanidad. Entonces, la guitarra y la mujer son una sola, y ¡cómo no amar a mi guitarra si a ella le debo todo lo que soy!”.

En una de sus presentaciones en la ciudad de San Cristóbal. Todo a la última moda. 1957.
En una de sus presentaciones en la ciudad de San Cristóbal. Todo a la última moda. 1957.

Orgullo de nuestro gentilicio

La agrupación “Los Galanes”, que cautivó a propios y visitantes, luego se transformó en peña musical, pues su adhesión se hizo afectiva en los predios de “La Chapa”, “El Tapón” y “Valles del río”, de Carlos Torrealba las primeras posesiones, y Luis Camero Peña el último, donde aún hay ecos de recuerdos armoniosos, tal como lo afirmó Norma Velarde, “la novia eterna de Los Galanes”: “Los encuentros musicales eran un culto a la amistad, a la bohemia y a la música, donde confluían los amantes de los valses, baladas, boleros y tangos, que entonaban Enrique Domínguez Capdevielle y Héctor Alcalá Medina, Rafucho Núñez, Carlos Carrillo, Rudy Kreubel, Enrique Tirado Espinoza, Luis Alcina, Jorge Alcalá, Ramón Galíndez, Juan “Quinchoncho”, que el mismo Camero bautizó como “Joan Petipuá”; también se escucharon las voces de Ciro Jácome, Pedro Hernández y Rafael “Pael” Díaz,” entre muchos amigos, a la que se sumó la voz encantadora y sensual de la misma Normita Velarde, guardiana de esos recuerdos que hoy se reavivan a través de la crónica. En uno de los tantos encuentros musicales, uno de sus admiradores lo fue Victor Iasprizza, que enamorado de la excelencia musical de “Los Galanes”, les ofreció muchos de sus discos de acetato; joyas musicales que resguardara de los múltiples viajes por el mundo y entonces iniciaron una nueva etapa con un cancionero más diverso en composiciones de Los Nocheros, Los Chalchareros, Los Fronterizos y Los Paraguayos, entre otras agrupaciones de renombre y reconocido prestigio.

Y como la crónica es esencia viva, es bueno recordar que el local a las orillas del río Yurubí, denominado "Valles del río" regentado por Luis Camero Peña, antes fue la Granja Ladera (granjaladera), propiedad del Dr. Enrique Domínguez y su esposa Kiki Font.

En la actualidad, estos dos colosos de la música regional, Armando de Jesús Arteaga, con apenas 86 años recién cumplidos y Ramón “Copito” Salcedo con 84 años bien “plantaos”, le brindan sus canciones y su vida a la tierra que más aman: Yaracuy, y que así sea por muchos años más, pues ellos y los recuerdos aún más vivos que nunca, siguen sembrando el orgullo de nuestro gentilicio, aquí y más allá de nuestras fronteras.