Cruz Ramón y la campana en vientos de incertidumbre

Y seguimos investigando, porque sabemos que ella, la campana, repica silenciosa en vientos de incertidumbre, aunque en efecto perteneció a la Iglesia Matriz y por lo tanto es pariente, amiga, hermana y madre de quienes amamos este suelo rico en tradiciones, historia, cultura y leyendas.

Raúl Freytez / Fotos: Magaly Martínez

Cruz Ramón entregó a la Oficina del Cronista un valioso documento firmado por Lope Antonio Galíndez y Hurtado, uno de los primeros alcaldes del Cerrito de Cocorote
Cruz Ramón entregó a la Oficina del Cronista un valioso documento firmado por Lope Antonio Galíndez y Hurtado, uno de los primeros alcaldes del Cerrito de Cocorote

Amigo es aquella persona que nos acompaña en las buenas y en las malas, y además apoya la cristalización de nuestros proyectos, y de paso se regocija del logro porque formó parte de su realidad. Por esa razón hay momentos de momentos. Son casos excepcionales donde se conjugan propósitos que endulzan el alma, por lo menos la mía, al recibir a tres personajes a quienes estoy unido por agradables afectos en el reencuentro con la crónica. Fue el miércoles 26 de agosto en la mañana que inició con la visita de Yasmily Villegas, periodista, locutora y cronista egresada de la 3era cohorte del Diplomado “Gilberto Antolínez” para la Formación de Cronistas del Siglo XXI de la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY).

Con Yasmily programamos la visita del Dr. Uziel Gutiérrez de la Isla, Cronista de la Universidad Autónoma de Zacatecas, México, invitado a la Cuadragésima Tercera Convención Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela a celebrarse en la ciudad de Valencia del 3 al 5 de septiembre de 2015. A Uziel nos unen cálidos afectos desde su paso por la UNEY, como profesor de la 2da cohorte de la cual egresé e igual formó a los estudiantes de la 3era cohorte. Y desde entonces se hizo un buen “cuate” de todos. Los cronistas de Yaracuy recibirán a un maestro y a un cultor de identidades con una serie de actividades que iniciará con una rueda de prensa, y posteriormente con charlas y conferencias para tratar sobre la importancia de la crónica y del cronista para perpetuar la memoria de los pueblos.

La segunda visita fue del siempre cordial y dinámico Carlos Holder, acucioso investigador de la historia y coordinador del Instituto de Patrimonio Cultural del estado Yaracuy (IPC), unidos ambos en el objetivo común de fomentar el culto a la yaracuyanidad y a preservar los valores hereditarios y culturales de la región. En esta ocasión para reforzar el proyecto hacia la realización de la obra de arte “Tañido al cielo”, presentado recientemente a los concejales y al Alcalde de San Felipe, que desde el inicio contó con el invaluable respaldo del IPC, y se autenticará a través de una correspondencia dirigida al gerente municipal en apoyo a la realización de las modificaciones pertinentes al enrejado integral de la Catedral de San Felipe y la construcción de la obra artística antes mencionada.

El libro de Sazkia Montagna, Imaginarios al aire, Radio, cultura y opinión pública, llegó a mí de las manos de Cruz Ramón Galíndez
El libro de Sazkia Montagna, Imaginarios al aire, Radio, cultura y opinión pública, llegó a mí de las manos de Cruz Ramón Galíndez

Lope Galíndez y Hurtado, Alcalde del “Zerrito” de Cocorote

La tercera visita le colgó la guinda al postre con la presencia de Cruz Ramón Galíndez; periodista, escritor, viajero, reconocido además como el cronista sentimental de Yaracuy y mi mentor. Su amor por Yaracuy es apasionado y ni los años, ni la condición de salud que le aqueja, le impiden caminar por las calles de San Felipe para recibir en cada esquina el afecto de su pueblo, en cada abrazo, en cada apretón de manos.

En su visita, amena, gratificante y pedagógica, plena de reminiscencias agradables de personajes, calles y familias del San Felipe de ayer y siempre, sus manos hablaron más que él, igual como aspas de molino abanicando deleites de la historia chica revelada en unos documentos firmados por quien fuera su tío abuelo, Lope Antonio Galíndez y Hurtado, vizcaíno proveniente de la Provincia de Guipúzcoa, Alcalde del “Zerrito de Cocorote”, así con “Z”, y Procurador de la ciudad de la Nueva Segovia de Barquisimeto, quien junto al fraile Fray Marcelino de San Vicente, se encuentra entre los hombres prominentes de principios del siglo XVII que solicitaron al rey le concediera condición de ciudad al mencionado “Zerrito” o Cerrito de Cocorote, que  está contenido en esos escritos firmados por Lope Galíndez, el 19 de mayo de 1717, doce años antes de que el rey Felipe V firmara la real cédula del 6 de noviembre de 1729, en la que otorgaba categoría de ciudad al poblado del Cerrito, título que llegó muy tarde pues el poblado ya había sido destruido por incendio el 8 de septiembre de 1724 e instalados los sobrevivientes en el lugar de Valle hondo hacía ya un quinquenio, donde surgiría posteriormente la ciudad de San El Fuerte, denominada así desde el 1ero de mayo de 1731 por el primer cabildo de esa urbe colonial.

Esa mañana hablamos de todo un poco y fue saludable y cordial para nosotros (Magaly Martínez, Anabell Echeverría y Guillermo Manamás), reencontrarnos con la leyenda viviente representada en Cruz Ramón Galíndez, de quien se sabe escribió más de 1.600 páginas en el diario El Impulso del cual fue corresponsal por más de 35 años, donde se refleja el producto de sus investigaciones y entrevistas a personajes célebres de Venezuela y el mundo en sus más de seis décadas de ejercicio periodístico, de la misma talla profesional de los colegas Amado Navas Miralles, Ricardo Proaño Brunis y Matías Dudamell, a saber los últimos periodistas de mayor proyección regional en la vieja y aguerrida Asociación Venezolana de Periodistas (AVP), con el respeto que merecen Héctor Duque,  los hermanos Nicolás y William Ojeda García, Pedro Pablo Cárdenas, Fernando Sedano, Salomón Escalona y Hermes Iznaga.

Cruz Ramón pasó por San Felipe y tuvimos el honor de recibirlo en la Oficina del Cronista, para compartir con él los recuerdos de Alfonso Bortone Goitía y Domingo Aponte Barrios, cronistas de la ciudad esmeralda de Venezuela, quienes, según sus propias frases: “lamentablemente no lograron conocer la hermosura de la campana mayor que perteneció a la Iglesia Matriz de San Felipe, y de la que tanto conversaron a través del tiempo”.

Esta es la campana, espléndida en la belleza barroca de su propia forja.
Esta es la campana, espléndida en la belleza barroca de su propia forja.

Cruz Ramón y el reencuentro con la campana mayor

Cruz, al igual que Felipe de Villafuerte (José Policarpo Reyes-Zumeta), y los Cronistas Oficiales Bortone y Aponte, tenían la certeza (aun lo asevera en la actualidad Cruz Ramón), que ese bronce es de un incalculable valor histórico, pues según las hermosas imágenes y la grieta en su copa, le hace presumir que en efecto pudiera ser la misma que cayera del campanario de la Iglesia de Nuestra Señora de la Presentación durante el terremoto del 26 de marzo de 1812 y que posteriormente heredara la Iglesia Matriz construida por los masones de San Felipe, tras ser consagrada el 13 de agosto de 1864.

Sin embargo, la inscripción en el cuerpo de la campana: J9 DICIEMBRE J93J, desmorona la leyenda: “(…) durante el terremoto cayó la campana y el golpe contra el suelo la agrietó en la boca”. Y en este punto insisto que no hay ningún documento, ni escrito ni oral, indicativo de que la Iglesia matriz estrenara otra campana mayor desde el día en que fuera consagrada el 13 de agosto de 1864. Lo que sí es históricamente cierto, es que esa campana de hermosas imágenes realizada por orfebres de gran sabiduría en el vaciado del bronce, la hacen exclusiva de la Iglesia Matriz, tal como lo corroboraron Jacobo Gil, Orlando Rabán, Carmelo Martínez y Aléxis Gutiérrez, algunos de los campaneros del viejo templo derribado, que expliqué exhaustivamente en la crónica “Los últimos campaneros de la Iglesia Matriz de San Felipe”. (bitacoradelcronistasf.jimdo.com).

Esa campana permaneció allí en el campanario de la Catedral por muchos años alejada de la vista de su congregación, y quizás algunos parroquianos la vieron antes que Magaly Martínez, Carlos Holder y mi persona, pero al parecer no le dieron la importancia que tiene esta reliquia de impresionante hermosura artesanal, sino ya desde hace tiempo, con seguridad, ese bronce de inmenso prestigio histórico, hubiese sido redescubierto a los ojos del pueblo y mostrada en exposición permanente, tal como Dios mediante será realidad con la construcción de la obra de arte “Tañido al cielo”, con el respaldo de los ediles y la Alcaldía de la ciudad capital, para conquistar la atención de propios y visitantes, ambientada en un área patrimonial con las edificaciones de rango histórico como lo son la Catedral, la Plaza Bolívar, el Palacio de Gobierno del estado Yaracuy, el Grupo Escolar República de Nicaragua, así como las sedes del Consejo Legislativo regional (CLEY), y el Instituto Autónomo de Infraestructura (IAI), que aquilata aún más la antesala hacia la comprensión del área histórica, cultural y turística local, ante el regocijo de los sanfelipeños.

Conversamos largo y tendido con Cruz Ramón, y llegamos a la conclusión de que como quiera que haya pertenecido o no a la Iglesia de Nuestra Señora de la Presentación, aún con todas las características de hermosura sin igual y la rajadura inconfundible en la boca del bronce alusivas a la narración oral de viejas generaciones, debemos afirmar que es absolutamente cierto que su tañido marcó las horas de San Felipe desde el campanario de la inolvidable Iglesia Matriz, siempre presente en la memoria de quienes tuvimos la distinción de ser parte de la feligresía que aún la añora.

El libro de Sazkia Montagna está teñido de historia escritas con hondo sentimiento, distinguible, digerible en cada párrafo y definitivamente académico
El libro de Sazkia Montagna está teñido de historia escritas con hondo sentimiento, distinguible, digerible en cada párrafo y definitivamente académico

La campana es pariente, hermana, amiga y madre

Y ya esta noticia del reencuentro con la campana es conocida en San Felipe, Yaracuy, Venezuela y el mundo, y muchas personas apoyan el proyecto de rescatarla del olvido, tal como el sanfelipeño Lázaro Álvarez, escritor, académico e investigador de la historia, con la crónica “El lejano tañido de la voz de Dios: La campana y sus grabados”, así como el catalán Enric Aragonés, geólogo, docente e historiador, quien desde España nos envió sus letras bajo el título “La campana mayor de la Iglesia Matriz de San Felipe (Yaracuy, Venezuela)”. Y seguimos investigando, porque sabemos que ella, la campana, repica silenciosa en vientos de incertidumbre, aunque en efecto perteneció a la Iglesia Matriz y por lo tanto es pariente, amiga, hermana y madre de quienes amamos este suelo rico en tradiciones, historia, cultura y leyendas.

Ese miércoles 26 de septiembre recibí de manos de Cruz Ramón el libro “Imaginarios al aire: Radio, cultura y opinión pública”, escrito por Sazkia Montagna Valbuena, en el que revela interesantes aspectos relacionados al inicio de la radio en Venezuela y de modo particular en Yaracuy. Son páginas teñidas de historia escritas con hondo sentimiento, distinguible, digerible en cada párrafo y definitivamente académico, que nos acerca a los antecedentes de la prensa escrita y radial, del surgimiento de la pionera Radio Yaracuy, y un grato paseo biográfico de aquilatados personajes de los medios de comunicación en Yaracuy: Alberto Ravell, Cruz Ramón Galíndez, Ricardo Proaño Brunis y Don Fernando Falkenhagen.

Fue un grato reencuentro con los amigos. Sigo en deuda. Dios, los hijos, los nietos, el amor y los libros, son indivisibles en la vida de los seres humanos. Gracias por la visita, Cruz Ramón. El libro lo estoy devorando.