Cruz Ramón Galíndez camina por los horizontes de la inmortalidad

Murió Cruz Ramón Galíndez a las cuatro de la madrugada del 14 de junio de 2018, en San Felipe, legándonos una bitácora plena de experiencias literarias y profesionales en el ámbito de la comunicación social; un ejemplo digno de entrega total al servicio de los intereses más nobles del pueblo, orgullo de las generaciones de periodistas venezolanos.

Raúl Freytez / Fotos: Magaly Martínez

La voz de Cruz Ramón Galíndez resurgió siempre en caudales de razonamientos, que se conjugaban con los gestos de sus manos y expresivo rostro. (Foto: Magaly Martínez)
La voz de Cruz Ramón Galíndez resurgió siempre en caudales de razonamientos, que se conjugaban con los gestos de sus manos y expresivo rostro. (Foto: Magaly Martínez)

Entrega total                                                                                                                            Cambió de paisaje el periodista Cruz Ramón Galíndez. Murió luchando uno de los guerreros fundadores de la Asociación Venezolana de Periodistas en Yaracuy (AVP), el penúltimo de esa cepa de fundadores a nivel nacional junto a Eleazar Díaz Rangel, el último de los Mohicanos. Con una bitácora plena de experiencias literarias y profesionales en el ámbito de la comunicación social, Cruz Ramón dejó un legado digno a las generaciones de comunicadores sociales del país. A los 81 años ya había marcado su huella en varios medios de comunicación nacional, así como en diversos países, que luego habrían de transformarse en relatos, discursos y charlas, así como en siete libros publicados, y más de siete obras inéditas.

Con sus gratas conversaciones de variada índole, nos paseaba con su verbo gestual y visual al que sumaba su voz para llenarnos de conocimientos. No tuvo reparos en compartir su experiencia con quien la ameritaba, pues era un fiel creyente de que las nuevas generaciones de periodistas tenían que seguir la senda del bien a favor del pueblo y jamás a los intereses políticos de ninguna tolda partidista. Fue hasta el último momento de sus días, enemigo de la desigualdad social al que fue sometida Venezuela durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, y por esa razón pagó prisión, pero jamás se doblegó al tirano hasta su vertiginosa huida, lo que aceleraría la creación de la Asociación Venezolana de Periodistas con un grupo de yaracuyanos.

Cruz Ramón era asiduo visitante de la Oficina del Cronista de San Felipe, y hasta allí llegaba para recordar sus andanzas reporteriles, eventos que se reflejan en su última obra titulada “80 años. Semblanza: Ficha profesional, gremial, literaria, pública, fotos y prólogos de libros”.

Su hijo Blas, mi joven amigo, me informó sobre el deceso de su padre Cruz Ramón Galíndez a las cuatro de la madrugada del 14 de junio de 2018, en San Felipe, en la casa paterna de la esposa de Cruz, María Auxialiadora Herrera, debido a una gran baja de hemoglobina producto de una seria infección renal. El célebre periodista estaba siendo tratado con hemodiálisis y la falta de insumos le afectó mortalmente. Pero partió con el morral atiborrado de luces al punto de legarnos una bitácora plena de experiencias literarias y profesionales en el ámbito de la comunicación social; un ejemplo digno de entrega total al servicio de los intereses más nobles del pueblo, orgullo de las generaciones de periodistas venezolanos.

Este hijo del municipio Independencia, hizo su entrada al mundo periodístico el 28 de marzo de 1951, con apenas 14 años de edad.
Este hijo del municipio Independencia, hizo su entrada al mundo periodístico el 28 de marzo de 1951, con apenas 14 años de edad.

Reportero desde los 14 años

Hablar de Cruz Ramón no es difícil pues su vida y obra fue como un libro abierto. Andaba a pie por las calles de San Felipe e Independencia a pesar de todas sus dolencias, y tardaba horas en llegar a su destino porque a cada cuadra le saludaban sus muchos amigos y él no vacilaba en regalarles unos minutos de su tiempo tal como fue su fuerte, la amistad, una de sus características más conocidas.

Este distinguido yaracuyano, nació en el municipio Independencia e hizo su entrada al mundo periodístico el 28 de marzo de 1951 con apenas 14 años de edad, y para entonces dijo tener 16 años; se vio obligado a mentir para que lo contrataran en Radio Yaracuy con el reconocido locutor Fermín Silva Villanueva, y a partir de entonces jamás abandonó el oficio, sino más bien lo cultivó con talleres y cursos de mejoramiento profesional, en la Universidad Central de Venezuela (UCV), así como en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid, España, y en la Universidad Católica de Santiago de Chile, “pero eso fue después, pues mi formación comenzó en la calle, en la Universidad de la Vida; esa que te enseña el oficio en pleno ejercicio con los mejores profesores conformados por el pueblo, pues no había gremio ni universidad que preparara a los informadores; a la gente que atiendes para que sus quejas, las necesidades sociales lleguen a los organismos y a los funcionarios con competencia para solucionarles sus problemas, y para escribir la realidad de aquel entonces que hoy forma parte de la historia colectiva de muchas regiones de Yaracuy y Venezuela”.

“80 años. Semblanza: Ficha profesional, gremial, literaria, pública, fotos y prólogos de libros”, de Cruz Ramón Galíndez. (Foto: Marilyn Sáez)
“80 años. Semblanza: Ficha profesional, gremial, literaria, pública, fotos y prólogos de libros”, de Cruz Ramón Galíndez. (Foto: Marilyn Sáez)

Exitosa trayectoria

Esas andanzas las convirtió en notas de prensa en varios medios de comunicación nacional, así como en diversos países, que luego habrían de transformarse en relatos, discursos y charlas, en siete libros publicados, y más de siete obras inéditas, que ahora complementa con la octava publicación de su autoría que presentó el sábado 19 de noviembre, a las 4 de la tarde en el Centro de Historia Larense.

El libro contiene 110 fotografías de Cruz Ramón junto a relevantes figuras del acontecer político, empresarial, social, cultural, deportivo y artístico, nacional e internacional, entre quienes destacan Rafael Caldera, Eugenio Mendoza, Raúl Leoni, Jóvito Villalba, Fidel Castro, Jesús Soto, José Ramón Medina, Darío Rodríguez Méndez, Alirio Ugarte Pelayo, Salvador Allende, Arturo Uslar Pietri, Félix Pifano, Manuel Alcalá, el teniente Rafael Antonio Barrios, Arístides Bastidas, Ramón Escobar Salom, Rodrigo (El Chueco) Riera; y los afamados toreros españoles Curro Romero y Diego Puertas, entre actores, actrices y músicos, tan solo por nombrar algunos personajes a los que entrevistó en su exitosa trayectoria periodística de casi siete décadas, porque la obra refleja también su paso por la palestra política y su obra gremial que le señala como uno de los fundadores de la aguerrida Asociación Venezolana de Periodistas (AVP), a nivel nacional y regional, así como cofundador del Círculo de Reporteros Gráficos de Venezuela, seccional Yaracuy (CRGV).

Las manos de Cruz Ramón tenían voz propia, y sus gestos faciales emprendían siempre una veloz charla con la palabra hablada y escrita.
Las manos de Cruz Ramón tenían voz propia, y sus gestos faciales emprendían siempre una veloz charla con la palabra hablada y escrita.

Memoria de elefante

El ilustre periodista Cruz Ramón Galíndez, años atrás, tuvo dos ACV (Accidente cerebrovascular), pero que superó rápidamente, y aunque aún mostraba algunas dificultades para hablar, él se encumbraba por encima de la afasia tan común en esas lesiones, porque su voz resurgía en caudales de razonamientos que se conjugaban con los gestos de sus manos y expresivo rostro, para afirmar que en el libro revelaba los hechos del 24 de octubre de 1956, fecha en que se forjó la primera etapa de la AVP, en la que participaron Francisco “Chum” Morales Urbano, representante de Últimas Noticias; Nicolás Ojeda Parra, corresponsal de El Nacional; José Apolinar Parra, del Diario El Universal; Rafael Dudamell y Andrés Ortega, linotipistas de la Imprenta del estado Yaracuy, así como Cruz Ramón Galíndez, en la corresponsalía de El Impulso. Ese fue el paso inicial hasta el 19 de mayo de 1958 cuando se produjo la fundación definitiva de la Asociación Venezolana de Periodistas que presidió “Chum” Morales; Secretario general, Cruz Ramón Galíndez, y los vocales fueron Remberto Samuel Baquero, Rafael Zárraga, Matías Dudamell, Luis León Arocha y Anuar J. Mogollón.  

Cruz Ramón tuvo una memoria prodigiosa, de esas que conocemos como de elefante, pues le agradaba recrear sus relatos con sumo placer y bien pudiera decirse que tenía parentesco con "Mnemosina", la diosa de la memoria (mitología griega), que en su caso sería la personificación de los recuerdos yaracuyanos, del cual era un libro viviente, por lo que fue reconocido como el cronista sentimental de Yaracuy.

En su vasta carrera profesional publicó los libros de poemas “Ensueños” (1953); “Paréntesis” (1967); “Junio-agosto 3 am.” (1973); el discurso titulado “Testimonio histórico de la palabra” (1980); Rafael Caldera (ensayo, 1993); Entre risas y aplausos (discursos, Caracas, 1997); Hablo con dignidad (discursos, Barquisimeto, 1998); De Jesús y Judas a Juan Pablo II (reportaje, Barquisimeto, 1999) y Decanos de América Y Roma (2005), obras que están reflejadas en el libro “80 años. Semblanza: Ficha profesional, gremial, literaria, pública, fotos y prólogos de libros”.

Hoy con suma tristeza escribo estas líneas, pues el miércoles 13 de junio de 2018 a las 4:44 de la tarde recibí su última llamada; nos saludamos con el afecto de siempre, pero esta vez se despidió de mí: "eres mi biógrafo en vida", "soy tu tutor y fue un orgullo", "te paso a María Auxiliadora, consígueme sangre", y le pasó el teléfono a María Auxiliadora para que procurásemos conseguir donantes de sangre pues la ameritaba con urgencia. Los colegas periodistas y amigos se afanaron en solicitar el apoyo a través de las redes sociales, pero ya el destino había trazado la última letra de su existencia. Y aunque Cruz Ramón nos dejó físicamente, su obra sigue intacta allí en el portal de la memoria colectiva. De modo que solo es un hasta siempre, no ha muerto; su legado le hizo inmortal.