CENTENARIO DEL MAESTRO MANUEL ALVARADO

En los años 30 el Maestro Manuel Alvarado fue saxofonista de la “Banda Limardo”, y formó parte del grupo de coristas que servían a las misas en la Iglesia Matriz de San Felipe. A partir de entonces su paso por la historia de Yaracuy fue sobradamente aplaudida...

José Apolinar Reverón Gómez

Manuel Alvarado, inmortalizado en el sentimiento de los yaracuyanos
Manuel Alvarado, inmortalizado en el sentimiento de los yaracuyanos

MAESTRO, así en mayúscula

Si hay alguien que merece el honorable título de Maestro, es Manuel Segundo Alvarado Gutiérrez, porque su vida estuvo signada por la enseñanza. Su pasión por la música fue innata y el maestro Rafael Limardo pulió lo que habría de convertirse en su razón de ser a través del pentagrama musical yaracuyano y venezolano.

El maestro Manuel nació en el San Felipe renacido de casas coloniales, el 10 de julio de 1916, estudió primaria en la Escuela Padre Delgado, en aulas con el Dr. Rafael Caldera y el sabio Gilberto Antolínez, ahí se destacaba por ayudar a otros alumnos.


El maestro Manuel Alvarado a los 90 años
El maestro Manuel Alvarado a los 90 años

Músico, recopilador y arreglista

En los años 30 fue saxofonista de la “Banda Limardo” y formó parte del grupo de coristas que servían a las misas en la Iglesia Matriz de San Felipe. “Papá Ñaño”, (como en confianza él llamaba al maestro Limardo), no sólo fue su instructor, sino su segundo padre y guía en valores morales y religiosos, hasta moldearlo como católico comprometido e iniciarlo en la Logia Masónica.

Manuel Alvarado a los 27 años alcanzó ascender a Grado 33, como el Venerable Maestro más joven del mundo. En 1946 ingresa a la Banda del Estado y contribuye en la superación musical de sus colegas y desde ahí sigue su didáctica musical y su labor de músico, recopilador y arreglista, lo que le permitió ser el director en 1958; banda que recibió con apenas 13 músicos, con poca dotación de uniformes, instrumentos deteriorados y sin repertorio, pero a su jubilación en 1977, la entregó con 44 músicos, muchos de los cuales fueron sus discípulos, con dotación de instrumentos y uniformes y un amplio repertorio mayormente recopilado y arreglado por él para orgullo de los yaracuyanos, porque la engrandeció y dignificó.

Fundó la primera Banda Seca de Yaracuy
Fundó la primera Banda Seca de Yaracuy

Batuta esplendorosa

En ese afán incansable de hacer música, le dio un giro muy positivo a las actividades de la Banda del estado Yaracuy, pues no solo continuó con la agradable costumbre de las retretas en el Parque Junín y Plaza Bolívar de San Felipe, sino que también le imprimió prestancia a la agrupación de músicos con un repertorio prolífico bajo el mando de su batuta esplendorosa, para enaltecer los actos oficiales conmemorativos y las fiestas patronales en los otros municipios.

El Maestro (así, en mayúscula) Manuel Alvarado, también fue diestro en la composición y arreglo de himnos y cantos patrióticos, tal como lo hizo realidad en el Grupo Escolar República de Nicaragua, de donde surgió la idea de profesionalizarse en estudios de Pedagogía Musical en la Escuela Gran Colombia de Caracas, bajo la supervisión nacional del Ministerio de Educación, luego, en esa escuela de raigambre pedagógica y cultural ubicada en el casco histórico de la ciudad capital, funda la primera Banda Seca de Yaracuy.

El maestro Manuel Alvarado junto a su esposa Maria Salomé Orellana y sus hijos Marlyn, Maritza, Manuel, Robert , Henry, Marisol. Maribel y William.
El maestro Manuel Alvarado junto a su esposa Maria Salomé Orellana y sus hijos Marlyn, Maritza, Manuel, Robert , Henry, Marisol. Maribel y William.

Familia de espíritu musical

Entre los años 40 y 50 fue formador de maestros en la Escuela Normal Alberto Ravell de San Felipe. Da clase de música en el Arístides Rojas y en los 60, con el auspicio del Rotary Club, funda la Escuela de Música Rafael Limardo, acompañado por el clarinetista español José Cornide, formando nuevas generación de músicos.

El Maestro Manuel Alvarado pasó al plano astral en su lar natal en el 2009 y múltiples generaciones de alumnos normalistas, liceístas y músicos lo despidieron junto al pueblo.


En esa ocasión una multitud de personas se desbordó para rendirle homenaje en la sede de la Banda Oficial del Estado que ahora Lleva su nombre, así como también en la Asociación Civil Banda Ciudadana de la cual fue presidente fundador; además en la Logia Masónica Tolerancia No. 15 y en su querido Barrio Obrero, donde formó una numerosa familia con genuino espíritu musical, pues todos llevan en su sangre el espíritu del canto y la música heredada de este gran hombre entregado en cuerpo y alma a difundir la música venezolana en la tierra que le vio nacer.

 

Hijos y nietos del maestro Manuel Alvarado Henry, Henry José, Gohy (nieto de Henry), William padre e hijo, junto al Alcalde Álex Sánchez, Yuletxy Rodríguez, William Ojeda y los concejales Antonio Escalona y Omar Martínez.
Hijos y nietos del maestro Manuel Alvarado Henry, Henry José, Gohy (nieto de Henry), William padre e hijo, junto al Alcalde Álex Sánchez, Yuletxy Rodríguez, William Ojeda y los concejales Antonio Escalona y Omar Martínez.
El nombre del maestro Alvarado en la Plaza del Reencuentro.
El nombre del maestro Alvarado en la Plaza del Reencuentro.

En la Plaza del reencuentro

Fue honrado el nombre y obra del Maestro Manuel Alvarado, en el Reencuentro de los Artistas yaracuyanos (2016), en ese lugar sacrosanto para los nacidos en esta tierra de historia, mitos y leyendas, por cierto el lugar que le inspiró para crear su canción más conocida: “San Felipe El Fuerte”, a lado de la Cruz de Valle Hondo, signo católico que el Maestro Rafael Limardo fraguó junto a Manuel Alvarado y que cada tres de mayo nos reúne a los sanfelipeños.

Un honor recordar al Maestro musical, al padre, al abuelo, al amigo, al paisano sanfelipeño insigne que sigue más vivo que nunca cuando se cumplieron cien años, y los que faltan, en el recuerdo de sus paisanos.

Según indicó William Alvarado, uno de los hijos del maestro Alvarado: "él tocaba el saxofón junto al maestro Martín Rodríguez Roa, (larense de nacimiento pero hijo de la población de Marín), en la orquesta bailable "Swing Melody". Mi papá nos contaba que casi siempre era en buenos clubes como los country clubs de Valencia, Barquisimeto, Carora y en San Felipe. Y en varias iglesias de Yaracuy participó en los coros y hasta mi mamá tenía un banco con su nombre en la Iglesia de San Rafael Arcángel de Independencia. También fue trabajador del campo y fundó -con  la ayuda de mi abuelo, sus hermanos y los hijos mayores- una finca en Jobito donde teníamos ganado de leche. Junto a un italiano hicieron los vitrales del antiguo Concejo municipal de San Felipe y de la iglesia de Chivacoa".