Matías Dudamell y La aguerrida Asociación Venezolana de Periodistas (AVP)

Con el juramento de luchar y mantener la AVP y batallar contra el empeño de los partidos políticos de hacerse dueños de la asociación, nos dijimos: “aquí deben quedar no 80, sino los que realmente somos periodistas”, hicimos una depuración y quedamos 19, porque no cualquier trapo es pañuelo”, señaló Matías Dudamel.

Anabel Arenas / Fotos: Magaly Martínez

“Antes había unión, no se traicionaba al vecino y éramos gremialistas”, aseguró Matías Dudamel. (Foto: Magaly Martínez)
“Antes había unión, no se traicionaba al vecino y éramos gremialistas”, aseguró Matías Dudamel. (Foto: Magaly Martínez)

Pablo Emilio Ávila, Matías Dudamell, Francisco “Chum” Morales, Anuar Mogollón, Nicolás Ojeda Parra, Rafael Zárraga, Remberto Samuel Baquero y Cruz Ramón Galindez, entre otros periodistas consumados de la vieja Asociación Venezolana de Periodista (AVP), algunos vivos, otros ya fallecidos, son reconocidos por sus obras profesionales e impecable hoja de servicios; personajes ante quienes “hay que quitarse el sombrero” por su condición de comunicadores pioneros que lucharon por el florecimiento de un gremio que de pantalones cortos, en la actualidad luce fortalecido y aguerrido con la inclusión de nuevas generaciones de periodistas agremiados en el Colegio Nacional de Periodistas (CNP).

Cada 27 de junio, cuando se celebra el Día Nacional del Periodista, algunos de ellos aún con vida y fresca memoria nos siguen contando los avatares y vicisitudes por las que pasaron desde que fundaran la AVP en la región.

Libertad, igualdad y justicia

El gremio que reúne a los periodistas, nació de la lucha de un grupo de aguerridos venezolanos que vieron la necesidad de consolidar los principios democráticos de libertad, igualdad y justicia en el país a través de la pluma y el papel, incluso poniendo en riesgo su vida por dar a conocer la realidad de nuestro país.

La historia cuenta que en el año 1941 asume la presidencia de Venezuela el general Isaías Medina Angarita, durante su mandato decretó la libertad de prensa, lo que aprovecharon un grupo de periodistas para agruparse, momento en el cual germina a nivel nacional la AVP.

A escala regional, Matías Dudamell nos cuenta que con la dictadura de Marcos Pérez Giménez desapareció la asociación, pero en el año 1958, se refundó la AVP en manos de Francisco “Chum” Morales, como secretario general quien luego de renunciar al cargo, asumió Matías Dudamell hasta el 24 de octubre de 1961, cuando tomó posesión Rafael Fonseca Montani.

La gloriosa AVP, como la describe Matías, mantuvo una línea firme en la libertad de expresión, siempre combatientes al servicio de los agremiados, “hecho que nos costó muchas enemistades de militantes de partidos políticos”, dijo.

Para aquel entonces los fundadores eran 16 periodistas, pero con el afán de la política en ganar espacios, se agremiaron 80, “cosa que no se justificaba”, porque no había suficientes medios de comunicación social. Entre los impresos estaban “El Caimán”, “El Cocoroteño” y “Avance”.

Otros medios de comunicación social se sumaron con el movimiento político quienes facilitaron su maquinaria para editar periódicos con sus líneas, y desde allí surgió una cantidad de voceros de partidos políticos como AD, URD, Copei y PCV.

Pero, con el juramento de luchar y mantener la AVP y batallar contra el empeño de los partidos políticos de hacerse dueños de la asociación, nos dijimos: “aquí deben quedar no 80, sino los que realmente somos periodistas”, hicimos una depuración y quedamos 19, porque no cualquier trapo es pañuelo”, señaló Matías.

Para el año 1970, en el gobierno de Rafael Caldera, emitieron un Decreto para constituir lo que hoy en día es el Colegio Nacional de Periodistas (CNP), y quienes tenían más de 10 años de experiencia, ejerciendo el periodismo en la AVP le otorgaron el título de Licenciados.

Esta designación se produce gracias a los cursos que realizaban en la Universidad Central de Venezuela (UCV, Universidad de Carabobo, Universidad del Zulia y Mérida, viniendo colegas de los distintos estados del país.

Para aquel entonces, los docentes de los avepistas fueron Guillermo Álvarez Bajares, José Ramón Medina, Vicente Chepino Gerbasi quien fue director de la página de economía de EL Nacional y Humberto Cuenca. El director de la Escuela de Periodismo de la UCV, era Héctor Mujica. En el año 1972 se aprobó la primera Ley del Ejercicio del Periodismo. En 1976 se fundó el Colegio Nacional de Periodistas con tres mil afiliados. El primer presidente fue el recordado reportero y profesor universitario Héctor Mujica. En 1994 se aprobó la segunda Ley del Ejercicio del Periodistas.

Uno de los asistentes a las clases fue Francisco J. Ávila, miembro fundador de la AVP en Venezuela, creada un 31 de abril de 1941 en un acto celebrado en el Ateneo de Caracas.

“Hoy el CNP ha cambiado mucho, no existe la misma mística, no existe la integración sino una línea política; antes había unión, no se traicionaba al vecino y éramos gremialistas”, aseguró Dudamel.

Recuerda Dudamell que para el año 1986 dio un “tubazo” sobre el caso de la Masacre de Yumare, publicando las declaraciones de un sobreviviente, eso le costó diversos allanamientos a su residencia por parte de la policía nacional. “Me quisieron amedrentar y callar porque no tenía pelos en la lengua con mi periódico de combate “El Reportero”.

Joel Vargas, William Ojeda, Raúl Freytez, Matías Dudamel, Orlando Barreto, Lázaro Álvarez y José Reverón.
Joel Vargas, William Ojeda, Raúl Freytez, Matías Dudamel, Orlando Barreto, Lázaro Álvarez y José Reverón.

Matías jamás se rindió

Y si algo más podemos decir de este luchador de mil batallas, es que fue inquebrantable en su trabajo al que iba todos los días “renco o como sea”, en "El Reportero", "la cueva, mi casa porque aquí me la paso más que en mi propio cuarto" donde imprimían a la manera de la vieja guardia, por lo cual se puede asegurar que fue el impulsor del arte tipográfico en Yaracuy junto con el también periodista Nicolás Ojeda Parra en el semanario "Avance" (1942), también de grata recordación en el espacio periodístico regional.

Quizás por ese sentimiento de identidad con Yaracuy, y por su acreditada carta de presentación como periodista aguerrido, de su tronco familiar surgieron nuevos comunicadores sociales en Yaritza (sobrina), Astrid Pérez (hija de Yaritza, por lo tanto su tío abuelo) y Taylor Dudamell (nieto), y qué bueno saber que su mensaje seguirá vivo cada vez que lo recordemos porque dejó muchas anécdotas y un buen nombre, con buenos ejemplos en la tierra que abrigará sus restos mortales.

Matías, en los últimos días se hizo acompañar de sus hijos para no dejar de asistir a las actividades relacionadas a la cultura, al periodismo y sobre todo a la crónica. No se peló ninguna actividad a la que le invitamos para hablar de San Felipe, de Guama, de cada pueblo que alfombra el terrón de nuestro Yaracuy.

En esos instantes compartíamos, bromeábamos, se recordaron andanzas y la risa jamás faltó aunque tenía a su lado una bombona de oxígeno y la mascarilla en los orificios de su nariz para respirar, para vivir y compartir con su gente, con sus pares los periodistas y cronistas.

Que era valiente, que no se quería rendir, que quería vivir, eso se notaba a leguas. Matías jamás se rindió. Y así fue hasta el último aliento. Y aunque dejó de respirar la madrugada del 16 de septiembre de 2016, Matías sigue vivo en el recuerdo. No creo que haya fallecido por los años que llevaba a cuestas con orgullo, con mucho orgullo, sino por no poder patear las calles como siempre acostumbraba, por no poder inhalar el exquisito aliento, el aire puro de nuestro San Felipe, de su querido, de nuestro amado Yaracuy que no le dice adiós, sino un hasta siempre. (Raúl Freytez)