La reconquista del río Yaracuy

Fueron días y noches, horas luchando contra reveses de toda índole. Por un lado con el desbordamiento del río por varias zonas, mientras que un enorme tapón de piedras, barro y troncos, impedía el acceso al lugar que en alguna ocasión fue el curso del río...

Raúl Freytez / Fotos: Juana Segovia y equipo de reporteros del Gobierno regional

Río Yaracuy, Boca de Yaracuy
Y el río unió sus aguas al Golfo Triste del Mar Caribe en el sitio de Boca de Yaracuy
El cauce del río apenas se podía destinguir, tal como se observa en la fotografía.
El cauce del río apenas se podía destinguir, tal como se observa en la fotografía.

El clamor del pueblo fue escuchado. Una colectividad azotada durante varias décadas por las aguas desbordadas del río Yaracuy, finalmente fue atendida y el torrente por fin retomó su curso. Antes ese río que ahora fluye libre al mar, había ahogado los sueños de muchas familias veroenses, Pero la tarea no fue fácil, pues largos años de indolencia gubernamental convirtieron su cauce en un lodazal enmarañado de troncos, matorrales y sedimentación.

Y es que el principal problema de las inundaciones en El Guayabo, Maporita, Bella Vista, Taría, Agua Negra, Farriar, la Aldea Casimiro Vásquez y Palmarejo, se debía a un inmenso tapón de más de 17 kilómetros que impedía el paso del agua y por lo tanto éste se remansaba, e igual los ríos Taría y Macagua, afluentes del torrente principal que también desaceleraron su cauce produciendo el retroceso de la corriente fluvial lo que al final desató el desplazamiento de sus aguas desbocadas a las casas y solares de la vecindad del municipio Veroes.

El río Yaracuy no tenía salida al mar, de ahí las temibles inundaciones...
El río Yaracuy no tenía salida al mar, de ahí las temibles inundaciones...

Hacia el rescate del río

Rafael Morales vivió su niñez disfrutando la esplendidez del entorno natural, y muchas veces fue uno de los zagaletones bañistas en las riberas del torrente en la población de El Guayabo, pero también padeció en carne propia esos “males” del río, por los terribles desbordamientos causantes de considerables daños materiales y morales en la población veroense, hasta que el destino lo alcanzó en el cargo preciso, adecuado para trabajar sobre y por el río, precisamente para que fuera en él que recayera la responsabilidad de restablecer el cauce del afluente padre.

En su condición de Presidente de la Empresa Socialista Minerales de Yaracuy y Director de Minas y Canalizaciones del Gobierno regional, el Gobernador Julio León le encomendó la misión de rescate del afluente con el desmalezamiento, dragado y reencauzamiento del río, pero antes había que determinar por qué se producían las inundaciones, ya que “en época de crecida, los ríos Taría y Macagua no podían entrar al río Yaracuy -que es su colector natural- hecho que producía las temibles inundaciones, y fue esa la primera determinación que permitió asumir las acciones posteriores al rescate de nuestro torrente principal, y hacia allá dirigimos todo nuestro esfuerzo”.

La obra conocida como Tabla-Estacado, es una técnica ancestral de positivos resultados.
La obra conocida como Tabla-Estacado, es una técnica ancestral de positivos resultados.

El éxito de la jornada

Rafael Morales llegó a esas conclusiones mientras estaba en el Ministerio del Ambiente en el año 2000 -siendo Ministro el ingeniero Alejandro Hitcher Marvaldi- quien hizo la primera visita de inspección en las obras de derivación de la Ciénega Los Sábalos, que no se concluyó, pero diez años después, producto de que el río Yaracuy rompió su curso en varias zonas, las inundaciones originaron 28 contingencias, hecho que les impulsó a concienciar a la población para tapar los boquetes del río con la participación activa de la vecindad e incluir las técnicas ancestrales a la tecnología actual a través de la obra conocida como Tabla-Estacado, con el fin de contener la filtración del río a través de la construcción de murallones de contención con palos y cauchos, impidiendo así los drenajes y por ende a evitar más inundaciones, lo que evidencian las fotografías.

Los pobladores de Veroes finalmente entendieron que los problemas de inundación no eran exclusivamente en Agua negra, Farriar o en El Guayabo, si no en la parte baja del río Yaracuy, pero el difícil acceso por el enmarañado y casi desaparecido caudal, nos obligó a realizar más de 16 vuelos de reconocimiento en un helicóptero piloteado por el propio Gobernador Julio León, y aun así no lográbamos encontrar el cauce del río sino leves vestigios de lo que podía ser el curso original que fue debidamente fotografiado para luego exponer al ingeniero Hitcher, a fin de convencerlo de incluir el rescate del río Yaracuy en su cartera ministerial, lo que se logró con una inversión inicial de dos millones de bolívares”, apuntó Morales.

Caimanes de considerable longitud se observa en las orillas del río Yaracuy.
Caimanes de considerable longitud se observa en las orillas del río Yaracuy.

Zancudos, caimanes y serpientes

Según comentario de Morales, ya para enero de 2011, el ingeniero Hitcher se comunicó con el Gobernador de Yaracuy para informarle que tras haber enterado al presidente Hugo Chávez en relación al proyecto de rescate del río, éste aprobó la cantidad de siete millones de bolívares, y casi de inmediato, en Febrero, el aporte fue de 15 millones en convenio con la empresa Ehmoca que dio inicio a los trabajos, aunado a las visitas y asambleas a los núcleos urbanos de Palmarejo, Farriar, Agua negra, El Guayabo, Maporita, Bella Vista y Taría para que la comunidad mantuviera estrecho contacto con el Gobernador Julio León, el Alcalde de Veroes, César Silva y el mismo Rafael Morales, quienes convencieron finalmente a los pobladores de empezar a trabajar mancomunadamente, hecho que muy bien puede considerarse como el éxito de la jornada de rescate, y la base de consolidación del triunfo.

Para entonces el gobierno regional invirtió una cantidad de dinero en lo concerniente a algunos cortes de saneamiento para lograr evacuar las aguas del río Macagua “y con eso ya en el 2011 teníamos resultados y control de las inundaciones. Eso fue lo primero. En primer término, gracias a la información pertinente y oportuna para que la gente entendiera lo medular del problema a enfrentar, a lo que se aunó la experiencia del ejemplo, tal como el caso del Gobernador que siempre estuvo al frente de las obras, motivando a los trabajadores que laboraban en condiciones extremas en los diferentes frentes de trabajo”, en lucha constante con los elementos de la naturaleza y tupida vegetación que hacía impenetrable el redescubrimiento del río, entre nubes de zancudos y presencia constante de caimanes, serpientes y arañas, entre otros animales ponzoñosos, de modo que había una firme motivación y la moral en alto para continuar las obras día y noche hasta lograr el cumplimiento de la misión.

El hecho de haber trabajado con impetuosa pasión para lograr el objetivo planteado, causó una grata impresión en el presidente Hugo Chávez y en el ministro Hitcher, sobre todo por la certeza de que se salvarían más de 14 mil hectáreas para colocarlas a disposición de la Gran Misión Agro Venezuela; una extensa cantidad de terreno que se mantuvo en un lodazal y ahora se vislumbraba como una experiencia positiva de fomento y fortalecimiento en la producción del labrantío regional, en un terreno de excelente calidad que posee una gran cantidad de materia orgánica de valiosos nutrientes luego de permanecer por más de 20 años bajo las aguas, a lo que se suma la rica biodiversidad del lugar en avifauna, reptiles y mamíferos, además de la más variada flora que hace fluir la vida en cada recoveco, en cuyas aguas prosperan una variedad de peces de agua dulce y salobre.

Un enorme tapón de sedimento sólido, con piedras, barro y troncos, impedía el acceso al lugar.
Un enorme tapón de sedimento sólido, con piedras, barro y troncos, impedía el acceso al lugar.

Contra piedra, barro y troncos

Fueron días y noches, horas enteras luchando contra reveses de toda índole. Por un lado con el desbordamiento del río por varias zonas, mientras que un enorme tapón de sedimento sólido, con piedras, barro y troncos, impedía el acceso al lugar que en alguna ocasión fue el curso del río, lo que en nada amilanó a la cuadrilla humana que se entregó en cuerpo y alma para devolverle la vida al afluente, aun cuando las pesadas maquinarias y camiones muchas veces se hundieron en el espeso fango, convertido en arena movediza que literalmente devoraba los jumbos ante el asombro de sus operadores.

Pero, aún con todos los reveses, las dificultades fueron solventadas y el río recobró su cauce natural, tiempo desde el cual se ha notado un repunte afectuoso en el sentimiento de identidad de la población; un efecto positivo de empoderamiento regionalista hacia el río que nos otorgó gentilicio, porque ahora todos hablan del Yaracuy y quieren saber de sus secretos, su historia, sus tradiciones y leyendas tan celosamente guardados y también, por descuido, olvidados; el raudal que nos otorgó identidad tal como lo pregona y reafirma nuestro himno: “Mientras riegue mis valles el río, Yaracuy que su nombre me ha dado”, libres sus aguas que se desplazan para retomar su destino hoy más que nunca con la salida a las costas caribeñas.

Del río Yaracuy ahora surgen apreciables productos para el consumo humano en variedad de peces, aunado a la presencia de animales silvestres.
Del río Yaracuy ahora surgen apreciables productos para el consumo humano en variedad de peces, aunado a la presencia de animales silvestres.

Por los siglos de los siglos

Y con el rescate del torrente principal regional, se suma también la propiedad que tiene el afluente padre como ambiente de humedales, pues se rescata uno de los elementos de trascendencia para la vida en el planeta, ya que tiene que ver con el ozono y la atmósfera, en el humedal de las ciénegas de los ríos Yaracuy y Taría, reconocidos como uno de los productores de ozono en la atmosfera para evitar el calentamiento global, que se reafirma de igual forma en el aspecto ecológico con los maravillosos beneficios al ambiente por la retención de nutrientes, regeneración de aguas subterráneas y reservorio de biodiversidad, “de donde surgen apreciables productos para el consumo humano en variedad de pescados, camarones, langostinos, aunado a la presencia de animales silvestres, entre los que figuran chigüires, comadrejas, araguatos, lapas y mucha fauna silvestre que prolifera en corredores ecológicos; hecho que ahora lo relaciona directamente con el quinto objetivo del Plan Estratégico de la Patria 2013/2019 hacia la salvación del Planeta Tierra, con la posibilidad de preservar la diversidad biológica que nos incluye a todos”, según aseguró Molares.

Lo cierto es que la nueva vida que ahora tiene el río Yaracuy, otorga a los cronistas, historiadores y escritores de la región, la oportunidad de ofrecerles a los escolares, así como al pueblo de Yaracuy y Venezuela, la más completa información relacionada al ámbito geográfico del afluente principal que nos confirió identidad, pues el nombre de Yaracuy es un toponímico que nos habla del origen, por los siglos de los siglos. Amén.