La crónica es la restitución de la palabra perdida

Es tiempo ya de designar al ciudadano idóneo para ejercer el cargo en los municipios que conforman el estado Yaracuy, y en los casos donde se haya creado la Oficina del Cronista, atender sus propuestas a favor del colectivo. Este servidor público es una persona dedicada a promover y difundir el patrimonio de su entorno, e investiga y escribe constantemente del pasado y del presente. Por ello reivindicamos al cronista y a la crónica como un signo de identidad esencial que seduce, atrapa y dignifica las tradiciones e historia de las colectividades.

Raúl Freytez / Fotos: Magaly Martínez

Bitácora del Cronista
La muestra de objetos antiguos fue premiada por el afecto de la gente

Todos morimos lentamente con el paso de las horas hasta el momento final de nuestras vidas. Y es cuando creamos un abanico de experiencias que se convierten en acervo cultural y legado para las generaciones futuras. Son esas costumbres y creencias, que de no perpetuarlas tienden a desvanecerse en el umbral del olvido. Algunos creemos atrapar el tiempo en ese afán fantástico de querer aferrar la memoria en el alma del paisano. Entonces arañamos las páginas blancas para inmortalizar el destino de los hombres, de los pueblos y de las cosas menudas en el espíritu de la crónica. Surge el cronista. Se aviva la historia y revive la palabra omitida.

 

Quizás esa fue la premisa que impulsó a los custodios de la cotidianidad yaracuyana a conmemorar el Día Nacional del Cronista, con una programación enmarcada en semana aniversaria para ofrecer a quienes aprecian los objetos del ayer -hoy casi imperceptibles- un estímulo creativo de reminiscencias en periódicos de vieja data, libros de los autores regionales José Policarpo Reyes-Zumeta, Nicolás Perazzo, Gilberto Antolínez, Plácido Daniel Rodríguez Rivero, León Trujillo, Rafael Zárraga, Oriol Parra, Alberto Ravell, Manuel Rodríguez Cárdenas, Domingo Aponte Barrios, Belky Montilla, Héctor Camacho Aular, Rudy González y Raúl Freytez, junto a la exposición de utensilios y objetos antiguos, fotografías y caricaturas, ese lenguaje plástico de la comunicación social con sentido del humor, comprensible y popular salidas de las manos de Eduardo Tovar, presentadas en los amplios salones de la Biblioteca Pública Félix Pifano de la ciudad de San Felipe, bajo la coordinación de William Ojeda García y Yasmily Villegas y quien suscribe.

Fotografías, caricaturas. libros y objetos del pasado para preservar la memoria colectiva
Fotografías, caricaturas. libros y objetos del pasado para preservar la memoria colectiva

Caras, crónicas y vivencias

La semana aniversaria dio inicio con la exposición “Caras, crónicas y vivencias”, que al principio se creía era una tarea un tanto cuesta arriba de realizar, pero al final el éxito coronó las expectativas del comité organizador integrado por William Ojeda García, Yasmily Villegas, José Reverón, Rubén Naranjo, Graciano Chacón, Adilcia Alvarado, Sagrario Castillo y quien suscribe, pues otorgó una nueva forma de ver y conocer esas valiosas reliquias del ayer que muchos apenas si les prestan atención sin advertir que la fotografía es un testimonio icónico de incalculable valor histórico que siempre registra una ocasión íntima de la sociedad, del pueblo llano, de lugares y vestuarios con la captura de un momento en el tiempo para siempre, lo que revela su notoriedad en el imaginario colectivo, tal y como son los objetos antiguos expuestos que en alguna ocasión formaron parte de la cotidianidad de nuestras abuelas y tías, todos de suma estimación pues facilitaban las labores del hogar en los siglos 19 y 20.


Fue sin duda una muestra diferente, pues el público revivió los recuerdos en las viejas costumbres con el uso del Toca Disco Pick-up; viejos discos de acetato de la Billos´Caracas Boys en sus primeros años, así como de Los Melódicos, Carlos Gardel y Sandro. De igual forma se mostró al eterno Juan Rubén Badel pintado en el lienzo de Gustavo Espinoza “Lelé” junto a la gráfica centenaria del pan mojicón cuando despachaban el producto a lomo de burros. Se mostraron viejas máquinas de coser centenarias esmaltadas de óxido por el paso inclemente de los años; una bayoneta, teléfonos de baquelita, máquinas de escribir, TV blanco y negro, grabadores de casettes, voluminosos y pesados aparatos de radio de las décadas de 1940 y 1960; reloj de pared, secador de cabello, planchas antiquísimas de hierro que se calentaban al fuego; vasenillas de peltre, lámparas a kerosene, envases de plástico, vidrio y peltre; viejas cámaras fotográficas sin obturador basadas en la cámara oscura; las llaves de la vieja hacienda Comunivare, el tarjetón electoral cuando compitieron por la silla presidencial Luis Piñerúa Ordaz y Luis Herrera Campíns en el año de 1978, así como la antigua cafetera con la cual despachó café el inolvidable Mauricio Lorenzo en las “Tostadas El Gallo” a un costado del desaparecido “Hotel Valle verde” frente a la Plaza Bolívar. Todas estas cosas son de incalculable valor histórico y nos muestran en su evolución como la tecnología hizo que nuestras vidas se hicieran más sencillas con el arribo de la tecnología.


En este punto resaltamos el apoyo de las familias que resguardan celosamente en sus casas esos tesoros invaluables del ayer, por lo que se agradece el esfuerzo de desprenderse momentáneamente de esas cosas para que otras personas también las disfruten a través de la observación y el relato. Ellos son: Néstor Medina Gómez, Marisol Arellano, familia Parra Yarza, Aída de Manunta,  Manuel Cabrera, Neida Peña, Felipe Santos, Lorenz Peña, Mara Cariño, Mercedes Mendoza, Darwin Sequera, Naudy Díaz, Joe Ramírez, Mauricio Lorenzo hijo, Raquel Zárraga, Yulith Piña, Oneida Oliveros, así como Aib Abdel, Jorge López y Jackson Colmenares quienes transportaron esas reliquias a la Biblioteca Félix Pifano.

Orlando Valladares expuso La Historia Unilateral
Orlando Valladares expuso La Historia Unilateral

La historia unilateral

Como una continuación de la extensa programación, el martes 19 de mayo el Centro de Historia del estado Yaracuy materializó la exposición: “Cronistas de Yaracuy”, con la muestra gráfica de los custodios de la identidad regional a cuyo esfuerzo debemos la reafirmación de nuestra identidad a través de sus investigaciones, así como el realce de nuestra historia, leyendas y tradiciones.


Aunado a esta muestra se contó con la participación del periodista Orlando Valladares con el conversatorio: “La historia unilateral”, que tiene que ver directamente con el hombre comunicador más crítico, auténtico y libre; más atrevido, audaz y contradictorio; más inteligente, creativo y reflexivo, pero sin prepotencia ni cinismo. Tiene que actuar con las mejores argumentaciones, con los mejores conocimientos y saberes construidos por los laboratorios de la humanidad, pero tratando en todo momento de enriquecerlos y superarlos.

Fue una sabia y sana forma de compartir con un público ávido de información y formación en la que periodistas, locutores, escritores, cronistas y entusiastas de las letras se fusionaron en un acto de fe, lluvia de ideas y reflexiones por el presente y el futuro de la comunicación social yaracuyana.

Día del cronista en Yaracuy
Día del cronista en Yaracuy

Día nacional del Cronista

Y tal como estaba pautado, el 20 de mayo los cronistas de Yaracuy se unieron en el acto central realizado en el salón de sesiones del Consejo Legislativo del estado Yaracuy (CLEY), ante la presencia del vicepresidente Víctor Patrizzi, así como de Luis Omar Martínez, presidente del Concejo municipal de San Felipe y José Rafael Naranjo, presidente del Instituto de Cultura regional (ICEY), con el fin de premiar a quienes se hicieran acreedores de la II Bienal “Domingo Aponte Barrios”, obteniendo el primer lugar Rudy González con la crónica: “De las rolineras al silicón”, así como Leonel Hernández en el 2do lugar con “El gigante”, mientras que el 3er lugar fue para Antonio Rivero y su crónica “Recuerdos de un sismo en San Felipe”. Mención Publicación obtuvieron Sagrario Castillo con “Un trecho en el recuerdo” y Yasmily Villegas por “Recuerdos de agua clara”.


La ocasión fue propicia para que el presidente del ICEY anunciara la posibilidad de realizar para el año 2016 una asamblea regional de cronistas bajo el lema “La esperanza es una crónica”, a fin de que anualmente exista un reencuentro con los defensores de la identidad regional, al considerar que la crónica es una valiosa y poderosa herramienta para difundir la historia de los pueblos. “Creo que es una deuda que estaba pendiente”, apuntó entonces.

Naranjo también manifestó que la sede del Centro de Historia de Yaracuy se mudará próximamente a la Biblioteca Dr. Félix Pifano, donde también estará la Oficina del Cronista de San Felipe, lo que aseguró en un sentimiento de identidad y amor por nuestras raíces compartido y reflejado en el ánimo de los asistentes, quienes al final de la jornada fueron amenizados con la presentación de las Danzas Yaracuy bajo la dirección del cronista Luis Valles.

Orlando Barreto ofreció una clase magistral sobre Gilberto Antolínez
Orlando Barreto ofreció una clase magistral sobre Gilberto Antolínez

Reencuentro con Gilberto Antolínez

La capacidad subjetiva, la necesidad de un testigo que testimonie así como su exigencia de tiempo presente que se besa y se abraza a un pasado, y que no es más que una necesidad de realidad; su polifuncionalidad, entre otros caracteres, son los que hacen a la crónica un género exclusivamente democrático: es un lugar vacío que hace de su esencia algo mudable e intercambiable, una forma proteica que permite transformar la voz propia en voz del otro.

Así dio inicio el reencuentro con Gilberto Antolínez en la voz del poeta, escritor y docente Lázaro Álvarez, durante la presentación del orador de la jornada Orlando Barreto, al destacar que “La crónica es la restitución de esa palabra perdida” haciendo alusión al escritor Juan Villoro, para luego afirmar que “en tanto el hombre moderno es un ser “caído en la historia”, en ruptura con la esencia de lo más real, toda escritura creativa es palabra de recuperación de lo perdido.

 

Posteriormente tomó la palabra el Cronista del municipio Independencia, Orlando Barreto, para esbozar en una clase magistral la vida y obra del sanfelipeño Gilberto Antolínez, de cuyas obras dijo encontrarse en el olvido pues aún no han sido difundidas a plenitud como merece su intelectualidad de talla universal, por lo que los cronistas yaracuyanos debemos seguir batallando para consolidar la obra poco divulgada de quien fuera un políglota por excelencia pues dominaba más de 17 idiomas y muchos dialectos, afecto a la escritura, a la pintura, a la poesía y al estudio de las etnias americanas.

 

El cronista discurrió en una charla amena, en la intimidad familiar -sin desperdicios- todo el cúmulo de conocimientos que esparció Antolínez por el mundo en sus exposiciones constantes con la plumilla, el óleo y la acuarela con la misma pasión con que produjo su obra intelectual reflejados en los apuntes recopilados y editados por Barreto durante décadas, lo que ha impedido que mucha de esta información ya no está en el anonimato, aunque reconoce que aún hay mucho que decir de este paisano merecedor del reconocimiento de sus coterráneos y su obra inmortal.

Pérez en su elocuencia plena de señales reflexivas, hizo que sus manos y palabras dibujaran el contexto del cómo redactar crónicas
Pérez en su elocuencia plena de señales reflexivas, hizo que sus manos y palabras dibujaran el contexto del cómo redactar crónicas

El olvido no silenciará la voz íntima del cronista

“Los tiempos cambian, las modas pasan. La escritura siempre nos acerca”, señaló Verónica Pérez Traviezo durante su participación en el “Taller de redacción de crónicas”, en el cierre de la semana aniversaria del Día Nacional del Cronista, ante un ávido grupo de afectos a la escritura que se dieron cita en la Biblioteca del Museo Carmelo Fernández de San Felipe.

 

Pérez en su elocuencia plena de señales reflexivas, pese al inclemente bombardeo sónico y verbal producido por dos actividades paralelas en el lugar, hizo que sus manos y palabras dibujaran el contexto del cómo redactar crónicas dejando aflorar el componente humano, histórico y documental con la espiritualidad del afecto enmarcando el sentido de la identidad, así como la preservación y difusión del patrimonio cultural de los pueblos, “pero para ello se debe observar, investigar, leer y escribir como las únicas recomendaciones posibles para producir una crónica atractiva a través de una lectura consciente que cautive la atención del lector, con estilo y claridad en el lenguaje, con fluidez y autenticidad para no silenciar la voz íntima del cronista”, dijo.

 

En su intervención mencionó un punto de referencia no ajeno al sentimiento en la redacción, relacionado con los aspectos formales de la escritura, el uso adecuado de los signos de puntuación y acentuación en la construcción de los párrafos, primordiales para un acercamiento efectivo con los lectores.


Tiempo de designar a los cronistas municipales

De esta forma culminó la programación de la semana aniversaria de los historiadores de lo contemporáneo, preparados desde ya para formular una nueva proyección para el año 2016, con mayor presencia de los afectos a la escritura para de este modo seguir formulando una propuesta de identidad con la historia menuda y las tradiciones, esas que se escriben a diario y en la que todos somos protagonistas junto al pueblo, el cronista por excelencia.

 

Se avecina un nuevo reto para conmemorar el 20 de mayo como el Día Nacional del Cronista, fecha en la que nació el escritor y periodista Enrique Bernardo Núñez, quien fuera designado el 15 de enero de 1945 como el primer cronista oficial de Caracas, de ahí la importancia de que exista un cronista en cada municipio para evitar que personas ajenas a nuestra realidad histórica sean quienes difundan nuestras memorias, por eso el llamado a los ediles de los Concejos Municipales de la entidad que aún desestiman la labor del Cronista, olvidando que ese funcionario tiene a su cargo la responsabilidad de registrar la cotidianidad histórica, al tiempo de ser depositario del legado patrimonial y cultural de las comunidades.

 

Es tiempo ya de designar al ciudadano idóneo para ejercer el cargo en los municipios que conforman el estado Yaracuy, y en los casos donde se haya creado la Oficina del Cronista, atender sus propuestas a favor del colectivo. Este servidor público es una persona dedicada a promover y difundir el patrimonio de su entorno, e investiga y escribe constantemente del pasado y del presente. Por ello reivindicamos al cronista y a la crónica como un signo de identidad esencial que seduce, atrapa y dignifica las tradiciones e historia de las colectividades. Nunca es tarde.

Los cronistas premiados de la II Bienal junto a las autoridades del ICEY y Concejo municipal de San Felipe
Los cronistas premiados de la II Bienal junto a las autoridades del ICEY y Concejo municipal de San Felipe